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Tristeza nueva: ¿de veras queremos vivir, hoy, en un país fascista? (por Luisa Horno)


No pienso, lloro. Estoy muy triste. Y no entiendo nada.

¿De veras queremos vivir, hoy, en un país fascista? Porque eso es lo que va a pasar, tienen que cambiar muchas cosas para que no pase. Y tan rápidamente... No me lo puedo creer. En Facebook, cada uno sigue con su tema. No, no lo entiendo.

Yo nací en 1945, en el agosto de Hiroshima y en pleno franquismo. A lo largo de mi vida he contemplado (y vivido, incluso activamente), tanto tiempos muy duros como cambios positivos en derechos, en libertades, en maneras de vivir, de respetar... Será por eso que ahora no entiendo nada. Y me duele mucho. Porque tengo 80 años, pero no tengo alzheimer. Y no hago más que pensar en las vidas de mis nietos, de mis hijos. ¿Otra vez, en tan corto espacio de tiempo?

Pienso en la maravillosa medicina pública, que tan perfectamente ha gestionado, y está gestionando, los cánceres de mis hijos, por ejemplo. La que más de una vez me ha salvado la vida, incluso aquélla en que mi padre se presentó a las 7 de la mañana en mi habitación del hospital: "hija, tengo la obligación de decirte que igual no pasas de hoy, pero no hagas caso, lucha, lucha con todas tus fuerzas". Mi padre, bendita persona, era monárquico convencido, pero incluso las personas de derechas eran en aquél tiempo muy diferentes a las de hoy, sobre todo sin rencores, con buena voluntad, con sencillez. Al menos las que yo conocí, las que tuve la suerte de conocer.

Pienso en la maravillosa enseñanza pública, que tantas oportunidades ha dado a los que no podían pagar la enseñanza privada. ¿Es que todas las personas no tienen los mismos derechos?

¿O es que el dinero es el único derecho? Porque eso es lo que me parece que subyace en lo nuevo.

En fin, termino. Sólo quería dejar clara mi opinión. Por si así me curaba un poco la tristeza. Y podía volver a escribir relatos, o algo entretenido. O pintar con unos rotuladores nuevos muy chulos que me han regalado mis hijos.

Buena suerte.



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