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Marsupilami viene de La bestia


El historietista belga André Franquin, guionista y dibujante de cómics (tebeos los llamé yo mucho tiempo, todavía lo hago), que nació en Bélgica en 1924 y falleció en Francia a los 73 años, en 1997, es uno de los más importantes creadores del siglo XX, como prueba haber sido capaz de traer ante nosotros un personaje de las características de ese animal extraño y entrañable al que llamó Marsupilami.


Franquin trajo al mundo a Marsupilami en 1952 y lo metió en un álbum titulado Spirou y los herederos, el cuarto de aquellos personajes ya casi suyos que eran Spirou y Fantasio. Marsupilami era/es un marsupilami. No es broma. Un marsupilami es un animal ficticio, más mono que leopardo, pero ni una cosa ni otra, con orejas como de can, de color amarillo con manchas negras y con, atención..., una cola prensil larguísima, de unos nueve metros o así. La cosa es que el marsupilami llamado Marsupilami encajó tan bien en las necesidades y los deseos de los lectores de la revista Spirou que acabó quedándose junto al botones y las bandes dessinnées que protagonizaba. 


Cuando Franquin dejó de dibujar las aventuras de Spirou y Fantasio en 1969 se lo llevó. Se lo llevó literalmente, como tanto se dice ahora. Pero literalmente. Marsupilami era de Franquin porque Franquin poseía los derechos del personaje. Eso sí, no fue hasta el año 1987 que Marsupilami reapareció (tras haber encabezado esporádicas y cortas historietas durante algún tiempo) para protagonizar una colección con guiones de otro gigante, Greg, y dibujos del propio Franquin y también de Batem. Luego a Greg lo sustituyó Yann, mientras que Franquin ya no dibujó el cuarto álbum. Después la serie, que sigue activa, continuó con distintos guionistas que sucedieron a Yann (Éric Adam, Xavier Fauche, Dugomier, Stéphane Colman...).


Hasta que... En 2020 se publica el álbum La bête y tres años después su continuación, La bête 2. Dibujados ambos fabulosamente por el belga Frank Pé y escritos los dos con un acierto descomunal por su compatriota Zidrou (que es el nombre artístico de Benoît Drousie), Editorial Base los publicó como La bestia (1 y 2) en mi idioma en 2022 y 2024, respectivamente, con la traducción de Albert Vilardell.


La bestia
es una maravilla, un compendio de narración exquisita, divertida y llena de ritmo y gracia, y de ilustración de una poderosa calidad visual tremendamente adecuada a lo que Zidrou escribe a cargo de la destreza singular de Frank Pé. Menudo tándem. Menudos dos álbumes. Qué excepcional puesta al día, llevándole a su origen, de un personaje legendario. Porque La bestia es eso, el primer contacto de un marsupilami con europeos. Perdón, un marsupilami no: MARSUPILAMI.

Qué lástima que mi hijo Arturo ya no conserve aquel Marsupilami que le regalé casi de tamaño natural. Siempre he creído que me gustaba a mí mucho más que a él.

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