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Enrique Castro, Quini, GRACIAS


Quini pertenecía a la estirpe de delanteros españoles de cuando yo era niño —de aquel tiempo en el cual yo aprendí muchas de las cosas que sigo sabiendo, por ejemplo, que lo mejor puede ser a menudo lo BUENO—, aquella legendaria estirpe donde Gárate y Santillana nos mostraban a todos qué es lo más importante de cada gol.

Es probable que las estrellas futbolísticas de hoy en día no tengan el auténtico fulgor humano de los héroes de antaño. No lo sé. Tampoco me importa. Estoy vacunado contra aquello de cualquiertiempopasadofuemejor, especialmente porque mucho de lo que ocurrió cuando aquello era MEJOR ocurrió durante los años de una dictadura incapaz, como buena dictadura, de perdonar, de sanar, de devolverle a la sociedad civil la necesaria paz verdadera, no la de los cementerios y las cunetas y los pupitres repletos de mentiras.


Este texto corresponde a mí artículo Gol, Quini, Gol, aparecido en Periodistas en Español el día 4 de marzo de 2018



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