Ir al contenido principal

SUEÑA, QUE TE LO PIDE BRUCE ANTE CAMILO SESTO Y ALASKA (vodevil)

-¿Sesto, o Sexto, como el rey?

-¿Qué rey?

-El rey Felipe.

-¿Segundo?

-No, sexto.

[El follón en el concierto de Bruce Springsteen es tal que Olvido Gara, en el siglo Alaska (¿o es al revés?), no se hace entender con Camilo Sesto, en el siglo Camilo Blanes (¿o es al revés?), que es de Alcoy, no de Blanes, no vayamos a tenerla. Olvido está de chunga porque es sabido que se sabe todo lo que hay que saber de Camilo. Huele a porro, por cierto]

-Perdóname, es que ha vuelto Melina.

-No sabes lo harto que estoy del chistecito.

-No sabía que te pudiera gustar El Jefe.

-Nunca me gustaron los jefes, por eso me hice cantante. Bueno, por eso y por el pedazo de voz que me gasto. ¿Te canto algo?

-Con este guirigay mejor no. Pero podemos seguir… bailando.

-No lo pillo, te ríes pero no lo pillo. Yo he venido por mi hijo.

-¿Actúa?

[Olvido ha hecho la pregunta mientras mira de reojo a Vaquerizo, que viene siendo su esposo, con cuidado de que no se dé cuenta de que le observa por si hace una de las suyas: esas cosas que hace el Vaquerizo, que todo hay que explicarlo]

-Claro que actúa. Ha salido a mí. Pero ahora todo es diferente. No creo que triunfe.

-Ya, pero te pregunto si actúa aquí, con Springsteen.

[Acaba de terminar Glory Days Bruce con su Banda de la Calle E (se pronuncia i, las cosas de esta gente), pero sólo hay un segundo hasta que Hungry Heart estalla en el mundo que es ahora mismo el Santiago Bernabéu, ese estadio, y Camilo Sesto sigue hecho un lío, porque no sabe quién es Bruce Springsteen aunque a Olvido Gara la ha reconocido por la voz, y la estatura, y el maquillaje, y las tetas, y que se ha pasado media hora antes de que empezara el concierto diciendo aquiénleimportanosequénosécuantos]

-Me voy a ir yendo, Nebraska. Yo ya no estoy para estos trotes. ¡Dónde esté mi Piel de ángel!: ¿te la canto?

-Espera, que sujeto al Vaquerizo y vuelvo. O no.


[Y no vuelve, Camilo se da el piro, vampiro, y Bruce se va a tocar él solito Dream, Baby Dream. Sniff]

Comentarios

Grandes éxitos de Insurrección

Esa novela de la que habla todo el mundo: La península de las casas vacías

Échame a mí la culpa, (no sólo) de Albert Hammond; LA CANCIÓN DEL MES

Adiós, Savater; por David Pablo Montesinos Martínez