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La abeja Maya (por Guillermo Jiménez)


Esto es serio. La abeja maya. Yo de pequeño veía La abeja maya, una serie que duró 105 capítulos. Lo acabo de leer en Wikipedia. Lo del número, no lo de que yo la veía.

Una abeja, pero no era maya, de esos sitios que luego se llamaron México, Guatemala, Honduras y El Salvador. Menuda mezcla nos metieron en la cabeza allá por 1975. La serie era japonesa y está basada en el libro del escritor alemán Waldemar Bonsels, publicado en 1912.

Gracias a Maya -un cachorrillo de abeja- y gentes como Maya, el Tío Cirilo inventó años en las Hurdes después el ciripolen, no como Willy que era un zángano rechoncho que estaba todo el día comiendo miel y durmiendo la siesta. Y eso que en Japón nadie duerme la siesta, que yo sepa. Willy no removía el polen de flor en flor, Maya, hiperactiva, nunca se cansaba, siempre sonriente y buena persona, sí manoseaba el polen, lo llevaba a cuestas como los bichos que había dentro del cuerpo en Érase una vez el cuerpo humano, las células de oxígeno y la sangre.

El ciripolen se puso de moda, era una especie de viagra o cialis natural. Ya nadie habla del ciripolen.

Entre los amigos de la abeja Maya estaban Flip, un saltamontes elegante, carismático, un padrazo para las abejas. Se encargaba de darles consejo. Lo normal. También deshacía el trabajo de la araña Tekla, la mala de la película, está todo el día haciendo telarañas y provocando chirridos con su violín. Nunca se comió a nadie. Era una mala de mentira, como los del Equipo A que disparaban cientos de tiros con metralletas y todo y ahí nunca moría nadie.

Me acuerdo de que un día en Mérida hubo una plaga de saltamontes, los había a millones. Tuve que ir al colegio pisoteándolos y quitándomelos de la ropa. El sonido que hacían me dio más asco que miedo. No se me ocurrió pensar que alguno de ellos se llamaba Flip, con esas patas tan largas y esas rodillas dobladas a la altura del sobaco.

Pues eso, que Flip era un saltamontes que hablaba y daba vueltas a su sombrero de copa con una de sus cuatro manos. Veíamos esas cosas y no flipábamos, lo veíamos normal.

El primer episodio de La abeja Maya trataba del nacimiento de esa abeja, que no oveja. No aparece epidural, ni un paritorio ni nada. A saber cómo nacen los bichos esos.

El que estaba todo el tiempo educando era Flip el saltamontes que cada vez que daba un salto de hoja en hoja decía Hip o flip o algo así.

Gusanos, hormigas, escarabajos peloteros, moscas y hasta un ratón intelectual e inventor. Todos estos bichos salían alrededor de la abeja Maya.

Qué cosas veíamos en la tele porque en el campo -la casa de Campo, Cornalvo, la Charca, Royanejos, por la alcantarilla romana- yo no veía esos bichos tan simpáticos y amigables, además, con las que peor me llevaba era con las abejas, fueran o no mayas.

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