La serie estadounidense de televisión Dopesick (historia de una adicción), compuesta por ocho episodios de una hora aproximada de duración cada uno, se estrenó en 2021 y es magnífica.
Fue creada
por Danny Strong, que dirigió algún capítulo, en tanto que los demás
lo hicieron Michael Cuesta, Barry
Levinson y Patricia Riggen, y
escribió el brillante guion, junto a Danny Strong, adaptando el libro de
investigación escrito por Beth
Macy titulado Dopesick: dealers, doctors, and the
drug company that addicted America, publicado en 2018 y traducido a mi
idioma ocho año después como Dopesick:médicos, camellos y una industria
farmacéutica voraz.
Y ese es el
asunto de Dopesick: el daño causado, difícilmente reparable, por una industria farmacéutica voraz, y la lucha desigual contra él en Estados Unidos,
contra la adicción a los opioides provocada (no del todo inadvertidamente) por
la compañía Purdue
Pharma, con la connivencia de la
mismísima Administración de Control de Drogas (DEA) estadounidense. Todo ello a
un ritmo de thriller dramático a menudo conmovedor y siempre envolvente. Daniel
Arjona escribió en El Confidencial al hablar de esta serie “excepcional”
que “Estados Unidos es una fábrica de yonkis y esta es la mejor serie del año 2021
(y la más dura)”.
El elenco
interpretativo de este contendedor de historias de devastación actúa con una
calidad descomunal, y está encabezado por un impresionante Michael Keaton (acreedor del Emmy y el Globo de Oro al Mejor actor
en miniserie) y compuesto principalmente por unos extraordinarios Peter Sarsgaard, Will Poulter, John Hoogenakker, Kaitlyn Dever, Rosario
Dawson, el siempre singular Michael
Stuhlbarg, Will Chase, Jake McDorman,
una conmovedora Mare
Winningham y Phillipa Soo.

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