Amanece en el pasado de los humanos sin que el historiador lo perciba, qué ingrato el oficio de viajar al futuro que ya ocurrió, menos mal que llevamos gafas, las gafas de la Historia, sin las patillas rotas, bien graduadas para ayudarnos a componer el puzle:
menudo
rompecabezas que es la historia, lo que ha pasado [que eso es la historia],
menudo eterno juego de mesa, y gracias que tenemos la Historia [la disciplina,
el oficio], cuántos hechos, cuántos gritos, cuántos dislates y aromas, millones
de millones de millones, más que estrellas, cuántos porvenires congelados,
cuánto presente insondable…
Menos mal que
arañamos el lenguaje a la noche y simiescos todavía nos contábamos todo: la
realidad que es el deseo, la magia oculta entre nuestros dedos, pero aquí no
sirve inventar, está prohibido, nada de lo que pasó es falso, todo permanece
ahí, en ese país extranjero que ya no existe, en un mundo que quizás nunca
ocurrió en el que seguimos dormidos esperando un milagro.
Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.