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El telar de historias de Rosario Villajos

Cortarse el cabello, aparecido en 2026, es el primer libro de relatos de la escritora española Rosario Villajos¸ de quien yo ya tenía leída su cuarta novela, tres años anterior, la excelente La educación física.


Diecisiete cuentos y un epílogo componen un libro desigual, para mi gusto incompleto, lleno de hallazgos de Gran Literatura pero también, y sobre todo, de momentos balbuceantes de narradora desbocada sin tino. Un libro, no obstante, en modo alguno despreciable, más bien meritorio, aunque solamente sea por su arriesgada propuesta. Un libro de relatos, ya digo, que están relacionados de alguna manera casi todos unos con otros.

 

          “Todo es temporal”.

 

Villajos dedica el libro a su padre, de hecho al final, en el epílogo, titulado ‘Un telar de historias’, nos aclara que “el eje de estos cuentos es la muerte de mi padre”, también que en Cortarse el cabello “la vida y la muerte se dan la mano”.

 

“Así funcionará mi memoria, como un rumor que me voy contando a través de los años, y así conservo hasta hoy el recuerdo de mi primer y único paseo con mi padre. […]

Así es como descubro que me gustan las historias y empiezo a encontrar más momentos de felicidad en las vidas hechas de palabras que en la vida propia”. 

 

Cuando el silencio puede empezar “a ocupar demasiado espacio”, cuando tu padre “se parece más a un gato que a un padre”, cuando escribir es “hablar alto y sin que te interrumpan”, cuando lo que nos pasa es tener “cansancio de vida”, “cuando escribes un libro y deseas, de todo corazón, no solo que alguien lo lea, sino también que lo comprenda”, cuando no sabemos dónde empieza el dolor del mundo y acaba el nuestro; “cuando dejas de llorar y se te queda la cara blanda, lista para recibir otro golpe de la vida”, cuando se tiene “esa expresión en el rostro de estar de buen rollo y en paz, como realizado en la vida, listo para morirse y a otra cosa, mariposa”… Cuando admitimos que la mayoría de las historias, incluso las que pretendemos hacernos creer a nosotros mismos, salen del interior “de otras que ya existen”.

Rosario Villajos (que se confiesa diciéndonos que la mayoría de los cuentos de Cortarse el cabello proceden de sueños que tuvo, “ combina “lo ordinario” en este libro con lo fantástico, lo terrorífico, las historias de fantasmas, zombies, vampiros, mujeres lobo, “hasta una criatura del pantano”. De quien lo lee depende que esa mezcla resulte una agradable experiencia lectora. Como siempre pasa con las propuestas de quienes escriben para que les lean. La apuesta es considerable.

 

          “Papá, estoy escribiendo un libro.

—¿Y de qué trata?

—De que te estás muriendo y de que ya te has muerto”.

 

Porque “para querer, hay que querer querer”. ¿O no?

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