Las sombras de esas alas lo son todo, el ave ha asesinado en tu mundo a la luz, te ha convertido en un ser sin páginas, sin fotografías ni espejos, y ahora sientes que tu interior es pira, que crepita y asfixia y quema, mas no ilumina ni da calor: eres las manos de tu hija y sus ojos eres, en ese discurrir del tiempo sin espacio vives, en medio de una noche que desprende eternidad.
Estuve viajando fuera de control
hasta que una de mis neuronas, alerta, sensible, precisa, detectó el alma donde
vives: la odisea donde me nacieron los dientes y luego mis hijos y yo crecía
absorto en las implicaciones dio en recogerse un instante ante tu llegada de
ave y agua y te vi antes de atañerme, contemplé tus signos, escuché tus
palabras y no dudé en amarte cuando le traduje a mi espíritu confuso cada
secuencia de fresca certeza inscrita en toda tu piel interior.
me rondabas por la cabeza / eras una estrella en mi sistema sísmico / un terremoto de mi osamenta / y descargaste tu emoción sobre mis hombros / así, como un fulgor de oro / como un beso espléndido / para hacer de mi corazón un estruendo / para dejarme con la boca abierta / esperando la tuya y tu sal enamorada /
El viaje se detuvo y hoy soy yo el viaje, la mirada y el tiempo, la geometría espléndida, el lugar exacto y la hora de aquel sueño.

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