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Cosas que leo en los libros que leo (XXXIII)

Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo.

 

El feminismo

“Los intentos logrados de emancipación no han sido pocos a lo largo de la historia de la humanidad. El más espectacular y reciente, la emancipación de la mujer, ha sido el logro más importante del siglo pasado. Fue posible cambiar el paradigma de la dominación masculina como algo natural gracias a la voluntad y al coraje de un grupo de mujeres que supieron organizarse y contagiar al resto de sus contemporáneas y poco a poco al resto de la humanidad el entusiasmo por una igualdad que no se reconocía. Si el feminismo, tras experimentar un revival alentador hace pocos años, está ahora sumido en un cierto caos que no ayuda a completar el proceso, es porque no ha sabido resistirse a las dinámicas existentes en otros ámbitos, las cuales, en lugar de unir a las personas en un proyecto común, se ensañan en separarlas. Como no he dejado de repetir siempre que tengo la oportunidad de hacerlo, la lucha por el reconocimiento de la variedad de identidades sexuales es fatalmente un desvío lamentable de una lucha por la igualdad que ha dejado de ser prioritaria. No es un acercamiento a las personas más desfavorecidas lo que está propiciando la guerra de las identidades, no es esa respuesta a la interpelación de la otra más necesitada en todos los sentidos y, por lo tanto, no parte de un reconocimiento de la mutua dependencia que debería aceptarse como premisa mayor”.

Victoria Camps: La sociedad de la desconfianza, 2025

 

Entre el vacío y ser esclavo de algo

“Es cierto que es difícil no ser esclavo de algo. De la carne, o de no comer carne. Del alcohol, o de la pureza. De la sensualidad, o del celibato. Entonces no lo sabíamos. Uno raramente se da cuenta de que se ha convertido en un esclavo. Además, siempre hay una razón de peso para convertirse en esclavo. Normalmente uno se convierte en esclavo porque desea un bien mayor, o porque ha sido convencido por algún tipo de fe. La fe hace esclavos. La fe exige esclavos. Por eso, para no ser esclavo de nada, es necesario no tener fe en nada. ¿Es posible vivir así? No creer en nada conduce a la depresión y al vacío. Entre el vacío y la esclavitud, seguramente existe una senda. Es una senda tan fina como el filo de una navaja. Los que caminan por esa senda son los únicos seres libres, los únicos seres vivos. ¿Cuántos hay en el mundo?”

Andrés Ibáñez: Brilla, mar del Edén (novela), 2014

 

Cuando lees


“Cuando lees, alguien está contigo contándote cosas. Y si ese alguien tiene actitud, o por lo menos intenta tenerla, le escuchas. No necesito que me cuenten cosas de ningún otro mundo. Nacer, morirse, la rabia, las cosas buenas, las putadas de este mundo son suficientes”.

Belén Gopegui: Deseo de ser punk (novela), 2009

[arte de Matisse] 

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