Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo.
El feminismo
“Los intentos logrados de
emancipación no han sido pocos a lo largo de la historia de la humanidad. El
más espectacular y reciente, la emancipación de la mujer, ha sido el logro más
importante del siglo pasado. Fue posible cambiar el paradigma de la dominación
masculina como algo natural gracias a la voluntad y al coraje de un grupo de
mujeres que supieron organizarse y contagiar al resto de sus contemporáneas y
poco a poco al resto de la humanidad el entusiasmo por una igualdad que no se
reconocía. Si el feminismo, tras experimentar un revival alentador
hace pocos años, está ahora sumido en un cierto caos que no ayuda a completar
el proceso, es porque no ha sabido resistirse a las dinámicas existentes en
otros ámbitos, las cuales, en lugar de unir a las personas en un proyecto
común, se ensañan en separarlas. Como no he dejado de repetir siempre que tengo
la oportunidad de hacerlo, la lucha por el reconocimiento de la variedad de
identidades sexuales es fatalmente un desvío lamentable de una lucha por la
igualdad que ha dejado de ser prioritaria. No es un acercamiento a las personas
más desfavorecidas lo que está propiciando la guerra de las identidades, no es
esa respuesta a la interpelación de la otra más necesitada en todos los
sentidos y, por lo tanto, no parte de un reconocimiento de la mutua dependencia
que debería aceptarse como premisa mayor”.
Victoria Camps:
La sociedad de la desconfianza,
2025
Entre el vacío y ser
esclavo de algo
“Es cierto que es difícil no ser
esclavo de algo. De la carne, o de no comer carne. Del alcohol, o de la pureza.
De la sensualidad, o del celibato. Entonces no lo sabíamos. Uno raramente se da
cuenta de que se ha convertido en un esclavo. Además, siempre hay una razón de
peso para convertirse en esclavo. Normalmente uno se convierte en esclavo
porque desea un bien mayor, o porque ha sido convencido por algún tipo de fe.
La fe hace esclavos. La fe exige esclavos. Por eso, para no ser esclavo de
nada, es necesario no tener fe en nada. ¿Es posible vivir así? No creer en nada
conduce a la depresión y al vacío. Entre el vacío y la esclavitud, seguramente
existe una senda. Es una senda tan fina como el filo de una navaja. Los que
caminan por esa senda son los únicos seres libres, los únicos seres vivos.
¿Cuántos hay en el mundo?”
Andrés Ibáñez:
Brilla, mar del Edén (novela), 2014
Cuando lees
“Cuando lees, alguien está contigo contándote cosas. Y si ese alguien tiene actitud, o por lo menos intenta tenerla, le escuchas. No necesito que me cuenten cosas de ningún otro mundo. Nacer, morirse, la rabia, las cosas buenas, las putadas de este mundo son suficientes”.
Belén Gopegui:
Deseo de ser punk (novela),
2009
[arte de Matisse]

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