Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo.
La vejez… y la muerte
“La vejez es esta confusión, este
saber lo que no hace falta saber. Un deambular por un trazado de espirales en
que se trenzan pasado y presente, lo imaginario y lo real, lo vivido y lo
ensoñado, la palpitación de la conciencia y esa especie de magma emocional que
se solidifica en el corazón.
El cuerpo que se cansa de sí mismo,
obligado a estar pendiente de sí mismo, porque está matándose a sí mismo, y hay
que vigilarlo, sedarlo, engañar a la enfermedad con unos venenos beneficiosos
que la despistan durante un rato de su cometido.
Esas pastillas que operan dentro de
ti como un aplicado ejército de salvación y que van diluyéndose en tu sangre,
licuando en tu sangre sus tósigos benefactores, hasta que la muerte dice: «Ya»,
y tu cuerpo asiente y te dice: «Ya», y te dices: «Por fin»”.
Felipe Benítez Reyes:
La gente (novela), 2025
La juventud
“Hay algo trágico y triste en la juventud. El eco de una batalla perdida”.
Andrés Ibáñez:
Brilla, mar del Edén (novela), 2014
Libertad, igualdad y
fraternidad
“La revolución ilustrada que dio
lugar a la democracia moderna y a los derechos humanos, acertó en considerar
principios supremos la libertad y la igualdad, pero le faltó en la práctica
activar el ligamento necesario que une a los que tienen que vivir juntos, esto
es, la fraternidad”.
Victoria Camps: La sociedad de la desconfianza, 2025

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