Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo.
La Historia
“Cuando las historias ascienden a
Historia, todos sabemos distinguir dónde estaba el bien y dónde el mal, la
razón y la sinrazón, la justicia y la infamia. Sí. Cuando nos situamos en la
Historia –y mejor cuanto más lejana en el espacio y en el tiempo–, todos nos
alineamos moralmente con el bando de los justos. Pero cuando estamos dentro de
una historia, de una de esas historias pequeñas que, con el tiempo, formarán
esa simplificación magnificada que es la Historia, la perspectiva cambia un
poco, por no decir que cambia completamente”.
Felipe Benítez Reyes:
La gente (novela), 2025
La madrileña plaza de
Legazpi
“La plaza de Legazpi alcanzaba en aquella hora el punto máximo de la pleamar humana. Los autobuses, el Metro y los tranvías lanzaban continuamente olas de mujeres y hombres que se desparramaban rápidamente, y absorbían de nuevo otras densas muchedumbres que marchaban en sentido opuesto. Por un contrasentido, propio del súbito y atropellado desarrollo de la ciudad, se tenían que desplazar a aquella zona, por imperativos del trabajo, gentes que venían de Ventas y Cuatro Caminos, al tiempo que sus habitantes y los de los barrios limítrofes tenían que marchar, por las mismas razones, a los extremos opuestos de la urbe. Eran dos corrientes multitudinarias opuestas que confluían en la plaza de Legazpi, dándole un aspecto de zarabanda y de motín”.
Ángel María de Lera:
Los olvidados (novela),
1957
La confianza
“La confianza tiene que ver con el
saberse frágil y vulnerable. Son las crisis, los sucesos imprevistos, las
catástrofes, las guerras, la violencia física y psíquica lo que socava la
confianza a la vez que uno se esfuerza por recuperarla. Cuando las seguridades
caen y se tambalea lo que se daba por supuesto, nos volvemos más conscientes de
nuestra ignorancia y buscamos respuestas en los expertos, en quienes tienen
poder para ordenar, gestionar y rectificar lo que se ha torcido o en el apoyo
de los más próximos. La política, la diana inmediata contra la que se dirigen
todos los dardos de la desconfianza, se ve al mismo tiempo atacada como
principal responsable del caos y la incertidumbre e interpelada para que acuda
a solventar los despropósitos”.
Victoria Camps: La sociedad de la desconfianza, 2025

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