Ir al contenido principal

Demasiado Jethro Tull para el rocanrol y demasiado Deep Purple para morir

Demasiado viejo para el rocanrol, demasiado joven para morir: sueñas con las músicas de tu tiempo, esas canciones infecciosas, algunas como de goma, de rudo almíbar otras, canciones sincopadas y simpáticas, compungidas o conmovedoras.

Sueñas con el rocanrol, te ves nítidamente bailando en medio de una sala y cantando, subido a un escenario imposible, hasta te atreves con una guitarra, te sientas incluso al piano.


Demasiado viejo para el rocanrol, demasiado joven para morir. Escuchas a Jethro Tull, edificas con aquellos ritmos un rascacielos. una morada calurosa surge del sueño, repleta de baladas y blues…

Es como si sonara Aqualung, ese impulso marino para los callejones del alma, ese sueño de Nochebuena inglesa, árabe, tanzana, neozelandesa, madrileña, sideral…

La suerte se hace añicos sobre el viejo oscuro, mas una guitarra nos engaña una vez más, como si los dioses pudieran nacer cada vez que el Sol permanece invicto violentando todas las formas antes y después de serlo.


Aqualung, no eres mi amigo, regresa a la perezosa nada anterior a los Clash. Déjame escucharte como si la gracia de las estrellas fuera la que hace resplandecer los ríos y los álamos…

Sentando en el banco de un parque, la frialdad del Sol ha vuelto a asesinar a Jesús el Cristo antes de su nacimiento.

No hay manera de reducir la velocidad, la Biblia no nos salvará la vida.

Nadie te quiso jamás, Aqualung. Sólo la música te redimió y ahora eres un terriblemente hermoso sueño austro-húngaro en el Belén de Herodes el Grande.

La canción Aqualung y los versículos de Mateo.

Aunque tú seas demasiado viejo para el rocanrol, porque tú eres demasiado joven para morir.


 

Arder: no dejar ni las cenizas, sucumbir al trueno, ser atravesado por el relámpago, por la noche sin luna.

Adorar al diablo, bailar rocanrol como las brujas, como los cavernarios.

Reposar ya muerto devorado por mil llamas, ser fuego en el fuego, quemar el tiempo, arder en lo más profundo, en los sueños púrpura donde nuestros antepasados, allí donde nos esperan escuchando a Deep Purple.

 

Comentarios

Grandes éxitos de Insurrección

Échame a mí la culpa, (no sólo) de Albert Hammond; LA CANCIÓN DEL MES

Esa novela de la que habla todo el mundo: La península de las casas vacías

Los cines de mi barrio (que ya no existen)