Imprevisible, a menudo inquietante, siempre problemática. Así será la España del futuro, su
historia quiero decir. La España que fue refundada democráticamente en el último
cuarto del siglo XX tendrá una historia que no necesariamente será ni racional
ni justa. La historia, el devenir de las sociedades en el tiempo, nunca será,
nunca lo es, por voluntad humana, ni racional ni justa.
Recordemos: muchas historias posibles es la tesis de Historia
mínima de España, de Juan Pablo Fusi.
“España, en efecto, pudo haber
quedado de forma permanente, como Turquía, dentro del mundo islámico, o pudo
haber cristalizado, como Italia hasta 1861, en una pluralidad de reinos y
estados, tal como se constituyó en los siglos XIII a XV. España se asomó a la
historia europea con los Reyes Católicos. Fue un imperio universal y la gran
potencia hegemónica en los siglos XVI y XVII. Fue, luego, un estado fallido en
el siglo XIX y un país en buena medida trágico (Guerra Civil, dictadura de
Franco), en el XX. […] Como la historia de cualquier otro país, la historia
española es, sencillamente, una historia muy interesante, cuyo conocimiento
—una obligación política y moral para hablar apropiadamente de España— plantea un
amplio repertorio de cuestiones esenciales”.
El historiador español Juan Pablo Fusi escribió un
decididamente breve estudio sobre el pasado, y por tanto sobre el presente, de
España con el objeto de “dar razón histórica” de ella. Historia mínima de
España, publicada por Turner en 2012, es como lo son todas las obras
necesarias, un cúmulo de estudiadísimas respuestas a las principales preguntas
que nos hacemos cuando queremos saber, los españoles, claro está, cómo hemos
llegado hasta aquí.

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