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Las palabras de la Historia

Explíqueme la situación me dicen ustedes, cada uno de ustedes; me lo piden sin saberlo, sin saber que me lo piden, me lo solicitan, más bien, porque lo necesitan, aunque ustedes no lo sepan del todo.

Explíqueme la situación, yo les entiendo así, individualmente, como lo que dan en ser, un conjunto social inarmónico y complejo que habla de uno en uno, que me habla de uno en uno.

Explíqueme la situación, y yo les respondo también de uno en uno, pero con las mismas palabras, las palabras de la Historia, no las del pasado, con sus palabras y las mías, con las palabras del presente, con estas palabras:

LO que ocurre es que cuanto ocurrió ocurrió, pasó, se quedó allí, en el pasado. PARA SIEMPRE.

LO que ocurre es que los acontecimientos acontecieron, fueron, tuvieron lugar, se produjeron, estuvieron bien mientras duraron, o fueron un horror perturbador, pero ya no pueden MODIFICARSE, manipularse, no pueden volver a su ser, fueran lo que fuesen; dejaron en un lugar inexistente su poso, su aliento, su alma, su vitalidad, su ser.

LO que ocurre es que podemos interpretarlos, reconocerlos, comprenderlos, explicarlos, traérnoslos aquí, a este ahora inquieto e inquietante, para conocernos mejor, o para que los jueces los juzguen, podemos depositarlos en una urna o tirarlos por el suelo de la realidad, podemos limpiarlos o podemos dejarlos tal cual nos los hemos encontrado, podemos colocarlos bajo el microscopio de nuestros deseos  o podemos admirarlos sin sufrirlos otra vez, contemplarlos aterrados o satisfechos, emocionados o estupefactos, todo eso podemos hacer con ellos, pero yo te recomiendo, conciudadano, que no te dejes engañar por los aguafiestas que van al pasado sólo a traerte el futuro.


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