Me entusiasman unas declaraciones, unas reflexiones, del periodista Iñaki Gabilondo en una entrevista de finales de 2025 en las que decía que “la cultura ha de servir para impregnar la vida”. Aunque él usa sin querer la palabra cultura para referirse a las producciones de carácter cultural que tienen interés crematístico y se relacionan con la creación artística (incluida la literaria, por supuesto, incluidas todas), lo que él defiende es muy interesante. Dice:
“Los nazis,
después de emocionarse con La trucha de Schubert fueron a llevar a la
gente a las cámaras de gas porque tenían la cultura colocada en un sitio
distinto de la vida”.
Para algo ha de servir la cultura.
Presumir de cultura cuando solamente se utiliza como algo culto que no deja de
ser un mero barniz, un cierto esnobismo. “Hay una clase culta que vive en clase
culta”, afirma Gabilondo, sin que les sirva para tener sensibilidad y entender
y cuidar a los demás.
La cultura es la vida. La vida humana
es la cultura humana. Con su biología y su enfrentamiento a la biología.
Lástima que a veces uno crea que…
Al final, la vida era convertir lo imposible en innecesario. O intentarlo. O solamente saberlo. Quizás ignorarlo y hacer de la vida algo imposible.

Siempre hay que escuchar a Gabilondo. Hay mas que aprender en aquel niño de Gaza que llevaba a sus hermanos a hombros en los bombardeos que en muchos expertos en Kierkegaard ... eso de entender, ser sensible y cuidar a los demas really matters. Saludos,
ResponderEliminarEn efecto. Siempre desconfío de los aristócratas.
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