Cuando en el año 1982 Bruce Springsteen sacó su elepé Nebraska yo aún no había cumplido los veinte años, pero llevaba al menos cinco escuchando su música, lo había descubierto con canciones del elepé Born to run, me había quedado fascinado con su Darkness on the edge of town (el primer disco en vinilo que compré en mi vida) y caído rendido a sus pies con The river. Pero…
Llegó Nebraska. Fundido al
negro.
En 2025 se estrenaron las dos horas de duración de la película estadounidense Springsteen: Deliver me from nowhere (“deliver me from nowhere” es uno de los versos de la canción State trooper, del álbum Nebraska: un grito de auxilio, una petición para ser liberado de su situación sin salida, algo así como ‘sácame de aquí’), escrita y dirigida por Scott Cooper, que lo que hizo fue adaptar cinematográficamente el libro que Warren Zanes publicó en 2023, Deliver me from nowhere: the making of Bruce Springsteen's Nebraska (traducido a mi idioma dos años después por Ainhoa Segura Alcalde, ya con la peli en el candelero), dedicado a contar y analizar la elaboración artística y finalmente discográfica de aquel elepé tan adorado por tantos, al parecer clave en el camino musical de la estrella del rock norteamericana.
La película Deliver me from nowhere da lo que ofrece, que no es poca cosa. Es una peli sobre la principal encrucijada de Springsteen, sobre sus demonios, pero es sobre todo una peli sobre la creación artística y su batalla constante con la realidad, con la vida, y quizás con la muerte. Protagonizada por un descomunal Jeremy Allen White (que incluso canta las canciones de Springsteen que escuchamos en el filme), muy bien secundado por Jeremy Strong (como el manager del artista Jon Landau), Stephen Graham y Gaby Hoffmann (como los padres de Bruce), su espléndida fotografía, responsabilidad de Masanobu Takayanagi, completa todo cuanto necesitamos para sentarnos y disfrutar de lo que nos cuentan admirablemente Cooper y los demás.
Por lo que vengo leyendo, a la
crítica cinematográfica española no le gustó ni mucho ni poco. A mí sí.
Bastante. Mucho más que Nebarska.
En el mismo año de estreno del largometraje de Scott Cooper dedicado a aquel momento crucial del esencial músico estadounidense, Sílex ediciones publicó el libro Bruce Springsteen: uno de los nuestros (un análisis emocional de esa magia que es un referente no solamente musical, también vital, para tanta gente), editado por Toni Castarnado y escrito por él mismo y otros autores, entre ellos el periodista musical Miguel Martínez, que en su texto (‘El camino de grava del último mohicano’) es el único que en ese volumen habla sobre el disco Nebraska. Martínez nos cuenta que, en abril de 2023, el propio Springsteen, preguntado en el programa de CBS Sunday morning cuál creería que sería el disco que le representase durante las próximas cinco décadas, escogió Nebraska; pero, por el contrario, las canciones que suenan en el álbum apenas son interpretadas por Springsteen en directo: “para ser el disco que mejor le representará en los próximos 50 años, Nebraska está muy arrinconado”, escribe Martínez.
En el libro, Oriol Lladó se hacía eco de la preparación de la película de Cooper, por cierto, que cuando salió Bruce Springsteen: uno de los nuestros todavía no había llegado a las pantallas..
De la obra editada y coordinada por
Castarnado, en cualquier caso, me interesa especialmente lo que apuntara en
ella otro periodista musical, Fernando Navarro. Si yo le escribí una carta a Bruce hace años que no leyó,
Fernando nos entrega las ocho sublimes páginas que componen su ‘Querido
Bruce Springsteen’, una emocionada y racional adoración a un “chico de
barrio” que es además “una estrella de rock”, alguien que le falló después de
haberle hecho una promesa, alguien a quien rinde cuentas por medio de una carta
que el autor de I’m goin’ down nunca leerá. Yo sí.
La canción de quien quiere Fernando
hablarle a Bruce, la que más ama de su repertorio repleto de canciones
memorables, enormes, es The promise.
“Esta canción es
todo lo que necesita un verdadero fan de ti, una especie de emblema conteniendo
toda la maldita gloria de los que buscan magia en la noche”.
Fernando Navarro, tras explicarnos
por qué se alejó durante muchosmuchos años de casi todo lo que había supuesto
para él Springsteen, despide su espléndido texto escribiendo…
“Después de tanto,
puedo asegurarte algo: la promesa te sobrevivirá. Te lo prometo. Gracias, de
corazón, colega”.




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