Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo.
El olvido
“Al parecer hay cosas que no tienen
remedio, no tienen cura, por suerte la capacidad de olvido del ser humano es
prácticamente ilimitada y gracias a eso se vive”.
Eloy Tizón:
Técnicas de iluminación (cuentos),
2013.
El viento de levante
“Hace varios días que rompió el
viento de levante, que es fenómeno de mucha bravura cuando le da por desatarse
y hace que el pueblo huela a catacumba porque remueve los desagües y da fuelle
a los husillos. («Este viento huele a fenicio muerto», según el dictamen de
Barroso). Viento que pone a la gente además de mal humor, con mirada de
meditadores pesimistas, y que provoca que los perros ladren por nada y menos,
que correteen los gatos por las azoteas como luciferes erizados y que las
gaviotas parezcan cometas errabundas.
El viento de levante recorre las
calles, en fin, como una cabalgata invisible de demencia”.
Felipe Benítez Reyes:
La gente (novela), 2025
El peronismo
En los comienzos de la década de 1970, el movimiento de Juan Domingo Perón, el peronismo, “estaba dividido por lo menos en dos grandes facciones: aquella que lo veía como un líder revolucionario y otra que se aferraba a su ascendiente sobre las masas para impedir la victoria popular. Este malentendido —por absurdo que hoy parezca— es uno de los tantos orígenes de la tragedia argentina”.
Osvaldo Soriano: Prólogo a la primera edición, en 1980, en España, a su novela No habrá más penas ni olvido.

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