Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo.
El destino
“Hay etapas de la vida en que las
promesas del porvenir parecen una copia de lo que ya ha sido, tramos que
podríamos saltarnos sin que la pérdida afectase al cómputo final, segundas
partes que se alargan sin matices. Y, aun así, raramente faltan en ellas detalles
o sucesos que no merezcan vivirse, soplos de sosiego o de plenitud que nos
sacan del rutinario arado de nuestro destino”.
Marcos Giralt Torrente:
Los ilusionistas, 2025
La
felicidad
“La reciente religión de la felicidad
me revuelve el estómago. Hago lo posible para que mis labios no tiemblen ni se
estiren, me pellizco hasta la sangre para no reírme de la gente que decide
sustraerse al espanto”.
Pascal
Quignard: El odio a la música,
1996
Las nanas
“Hay muchos tipos de nanas, algunas
picantonas, otras evangélicas, pero en general, a primera vista, pudiera
parecer que todas deben ser tranquilizadoras y apacibles para cumplir con su
función. Sin embargo, en una escucha más atenta, llama la atención el gran
número de nanas oscuras y perturbadoras que hay en nuestro cancionero, nanas
creadoras de angustia cuya letra en principio, como diría García Lorca, «va
contra el sueño y su río manso»”.
Fidel Moreno: ¿Qué me estás cantando? Memoria de un siglo de canciones, 2018

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