La décima novela de la escritora española Esther García Llovet, publicada a comienzos de 2026, se titula Las jefas y vuelve a ser una demostración de la capacidad de la novela para encandilarnos cuando está escrita con ese arte invisible que nos permite leer lo que la literatura quiere que leamos, sentir lo que la literatura quiere que sintamos. Cuando comencé a disfrutarla escribí en mi muro de Facebook que las novelas de García Llovet son como si uno viajara a un lugar mejor aunque en ellas los sitios no sean mejores, que no lo son, que los sitios donde uno vive bien su vida de vivir bien.
A él, al protagonista, que no es el protagonista, que las protagonistas son las susodichas jefas, que enseguida las presento, a él, digo, a quien ellas, las jefas, quién si no, le llaman el Primo (porque les recuerda a alguien a quien llaman así también, el Primo, porque es eso de ellas, su primo), y del Primo pronto sabremos que es alguien grandote (lleno de tatuajes, con el pelo largo recogido en una coleta y con “patillas largas de lobo solitario”) que arregla lo que se estropea en el luxury resort de Villajoyosa donde casi toda la novela transcurre (en medio de “una jungla importada, una selva inventada”) y que “ha aprendido las tres o cuatro cosas que hay que saber” en un programa de la tele, “el reality de los gemelos constructores”, aunque luego mucho más adelante sabemos que a veces silba (“por lo bajo”) alguna de la Variaciones Goldberg, la primera, el tío. El sitio ese, el Zen Gardens, “es un hotel de tantas estrellas que no caben”.
La narradora nos resume pronto lo que
vamos a leer:
“Un thriller de
verano, una novelita tramposa, un relato del que controlas muy mal el final; un
final de derrota melancólica, es decir, a la española”.
Estás avisado.
[…]
Cómo le gusta a Esther García Llovet
(que es consciente de que, “decididamente, el amor es lo único que se cuenta
mal”) la noche, a la que la hace coprotagonista de sus novelas y en esta dice
de su magia…
“Que
todo está muy lejos hasta que está demasiado cerca”.
Hay más personajes, el viejo
(ricachón, pro supuesto) de la 301, un tal Mónico Molinari, que “tiene un buen
jopo de pelo, blanco y duro por la laca, que no despeina ni un huracán de los
de aquí”; Oliver, un barman buenorro (esa palabra no la usa la novelista) que
esculpe el hielo, de “ojos rasgados, pómulos pulidos y pelo chulo”; el
limpiador de la piscina, los jardineros, los “cien operarios que andan por ahí,
marroquíes, rumanos, dominicanos, cada currante hablando en un idioma diferente
sin entenderse nada, pero así se construyeron las pirámides y el mundo”...
El Primo (que tuvo una novia que era
“una chica tirando a fea, vamos a decirlo, pero rara, original, que cantaba
canciones de los Ramones con letras de Marifé de Triana”: y me acuerdo ahora de
que José Miguel Ullán se atrevió a recordar en una ocasión como lo mejor de un
año, no recuerdo cual, el regreso de ella y el de Lou Reed), el Primo (que hay
una escena en la que mastica chicle “mirando las estrellas contra el
terciopelo oscuro del universo, ese paisaje antiguo y futurista a la vez”) “y
sus pasos enormes de ogro de cuento alemán, porque en España, ogros, no
tenemos”. El Primo, que hay un momento en el que se siente un poco como
Scherezade “pero al revés, como todos los tíos, inventando un cuento detrás de
otro para llevarse a la chica al huerto”. El Primo, que ya lo tiene comprobado
lo de que “la gente con pasta no suda ni se moja con la lluvia”.
[…]
¿La belleza es poder decidir? No sé,
lo he leído en Las jefas. También que “hay cosas que se ven en la
oscuridad pero no a plena luz”. Sobre la anterior novela de García Llovet ya
escribí lo que me gustó, se titulaba Los guapos, y en esta de 2026, tan
moderna como aquélla, salen guapos, guapas… En ella, en esta, en Las jefas,
se dice que…
“Hay gente fea en
el mundo: ahora nos quieren hacer creer que todos somos guapos pero eso es una
mentira bien gorda, un chiste del que solo se ríen los guapos. Los feos, no.
Los feos, nada”.
Este texto pertenece a mi artículo ‘Esther García Llovet es la jefa de la literatura antiguayfuturistaalavez española’, publicado el 17 de febrero de 2026 en Letras 21, que puedes leer completo EN ESTE ENLACE.

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