En el año 2018, el músico español, cantante y compositor (cantautor solemos decir en estos casos) Víctor Manuel, de un repertorio indispensable para entender mejor la España en la que nací, crecí y envejezco, publicaba un elepé titulado Casi nada está en su sitio. Hacía su número… Muchos, tantos. En él se incluía para cerrarlo la canción He cortado estas flores, en la que solamente se escuchaba su voz y el piano de su hijo David San José (hijo nada más y nada menos que de Víctor Manuel y de Ana Belén), productor y arreglista de todas las canciones, compuestas por su padre, que componían el álbum. Otra canción en él de mérito relacionada con mi país es también Digo España (“digo España y que bien suena esa palabra, no la arrojo contra nadie, contra nada; digo España y cómo pesa en estas alas lo que odio y que padezco), pero solamente quiero traer aquí completa la letra prodigiosa de He cortado estas flores, pura memoria, pura memoria histórica, pura memoria democrática, imagino que lo mejor que se haya compuesto jamás para explicar lo que todavía queda en este país de países donde vivimos David, sus padres y yo de aquella guerra civil que ganaron quienes la provocaron para destruir cuanto habría podido ser y no pudo.
“He
cortado estas flores para dejarlas
allá
donde haya gente mal enterrada.
Las
dejaré en el borde de los caminos,
en
las fosas comunes, en los baldíos.
También
traigo un ramito de yerbabuena,
que
no todo en la vida van a ser penas.
Las
dejaré esparcidas por toda España,
por
tanta sangre inútil que no reclama.
No
quiero hablar de gente con mala entraña,
que
de la otra hay en todas las casas.
Y
traigo bajo el brazo una luna llena,
que
no todo en la vida van a ser penas.
Sabiendo
que perdimos tantas batallas
entre
fuerzas contrarias que se desgarran
de
vez en cuando vemos que algo se encaja:
por
eso no perdemos toda esperanza.
Ganamos
el futuro con la palabra,
pero
parece claro que eso no basta.
Siempre
estamos quitándonos alambradas
de
esta patria que es doble madre y madrastra.
Les
traigo como almohada una nuble banda,
que
no todo en la vida van a ser trampas.
Sabiendo
que perdimos tantas batallas
entre
fuerzas contrarias que se desgarran,
de
vez en cuando vemos que algo se encaja:
por
eso no perdemos toda esperanza.
He
cortado estas flores para dejarlas
allá
donde haya gente mal enterrada”.
En
2024, se publicó un disco suyo en vivo (uno de los muchos, siempre magníficos,
que lleva publicados), Víctor Manuel sinfónico, grabado junto a la Orquesta
Sinfónica del Principado de Asturias y el coro de la Fundación Princesa de
Asturias, dirigidos por el prestigioso Joan Albert Amargós. También allí
interpretó Víctor Manuel Digo España.
No olvidemos que Víctor Manuel ya cantaba aquello de “aquí cabemos todos… o no cabe ni dios” allá por 1981 (él lleva dando guerra, de la buena, entiéndeme, desde 1966, desde que yo tenía tres añitos). Sí, en aquella canción titulada Esto no es una canción también hablaba de España.
¿La
mejor canción de Víctor Manuel? Si me obligaran a escoger una sola, yo elegiría
Soy un corazón tendido al sol, de 1978, que yo escuché por vez primera
embelesado a mis quince años. Pero aquí hemos venido a hablar de cortar flores “para
dejarlas allá donde haya gente mal enterrada”, aquella canción que él mismo
dijo que la escribió “para no dejar atrás a nadie”.


Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.