Los que sirven arsénico por compasión en vasos de leche para que suba las escaleras con ellos Cary Grant y su nuca de asesino en ciernes, y su nuca de actor memorable, esos que vierten el vitriolo de las películas de Wilder sobre las cabezas rapadas de las mujeres bebedoras de aceite de ricino en posguerras negras de cunetas sin cruces, esos y esas, todos cuantos embotellan el pasado para envenenar a las generaciones de incultos incunables que jamás escucharán un blues ni cantar a la Luna parda las canciones con las que la muerte se burla de todos nosotros, pero sobre todo de ellos, de aquellos que sirven arsénico por compasión para que Cary Grant se ría mientras aparenta ser el mismísimo diablo.
[HE MEZCLADO, MAL, Arsenic and Old Lace (Arsénico por compasión), dirigida en 1944 por Frank Capra; Y Suspicion (Sospecha), dirigida en 1941 por Alfred Hitchcock, LAS DOS interpretadas por el inigualable CARY GRANT]
[LO DE GRANT fue impresionante, si no
echa un vistazo a estas joyas que interpretó, entre muchas otras: La Venus
rubia (dirigida por Josef Von Sternberg); La fiera de mi niña,
Luna nueva, Sólo los ángeles tienen alas y Me siento
rejuvenecer (dirigidas por Howard Hawks); Vivir para gozar e Historias
de Filadelfia (George Cukor); Arsénico por compasión (Frank
Capra); Operación Pacífico (Blake Edwards); Charada (Stanley
Donen); Tú y yo (Leo Mc Carey); Sospecha, Encadenados,
Atrapa a un ladrón y Con la muerte en los talones (Alfred Hitchcock).]
A alguien le leí en una ocasión que “en
una sociedad sin clases, todos podrían ser Cary Grant”. Piensa en eso.

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