El tercer largometraje de la cineasta argentina Marina Seresesky, escrito y dirigido por ella misma, como los dos primeros (producciones españolas ambos, este último coproducción hispano-argentina), se titula Empieza el baile, fue estrenado en 2023 y es una maravillosa comedia dramática de casi cien minutos que yo disfruté como una de las mejores películas que haya visto y sentido en los últimos años.
Empieza el baile, escribía Nando Salvá para El
Periódico, “exhibe un sentido del humor a ratos más bien negro y siempre
atemperado”, lo hace con una melancolía inevitable (pero no forzada y mucho
menos forzosa, todo esto lo añado yo), “que basa su eficacia en las
apabullantes interpretaciones de tres actores perfectamente equilibrados y
sincronizados”: unos insuperables Darío Grandinetti, Mercedes Morán y Jorge
Marrale; soberbios y conmovedores cuando nos hacen reír y cuando nos hacen
llorar.
El film de Seresesky, a su modo una road movie (“genuinamente sentimental” para Philipp Engel, como dejara escrito en La Vanguardia) que nos muestra mucho de lo que es la Argentina de esa segunda década del siglo XXI, cuya música original fue compuesta por Nicolás Guerschberg y su dirección fotográfica corrió a cargo de Federico Rivares, es, a decir del crítico cinematográfico de El Mundo Luis Martínez, “una lección magistral de cine y de tango”, también “un recital de pulcritud, saber estar y belleza”.
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