Cuenta el músico y periodista musical británico Bob Stanley en su libro Yeah! Yeah! Yeah! La historia del pop moderno (de 2015) que, en 1964, durante una gira con su grupo, los Beach Boys, Brian Wilson “había escrito una carta a su joven esposa Marilyn que terminaba con la frase ‘tuyo hasta que Dios quiera que nos separemos’”. Con la ayuda de un joven poeta y publicista sin experiencia, Tony Asher (que le ayudó en la escritura de varias joyas del elepé en el que trabajaba), el músico desarrolló la idea hasta convertirla en la estremecedora canción God only knows, que formaría parte de Pet sounds, aquella deslumbrante maravilla pop del año 66 de la que el periodista musical estadounidense Nik Cohn escribiera que es un álbum de “canciones tristes sobre la felicidad”.
Sobre Pet sounds, el escritor español José Luis Zapatero nos dice (en su obra de 2019 El tiempo en 50 canciones) que es una “auténtica obra maestra en la que ya no hay referencias a los tópicos playeros de los que tanto habían abusado”. Su grabación resultó obsesiva para Wilson, “que llegó a emplear cuarenta músicos para obtener el sonido perfecto en cada una de las pistas instrumentales, y repitió innumerables veces las partes vocales hasta lograr la entonación deseada”.
Para el popular músico británico Pete Townshend, junto al Sgt.
Pepper de los Beatles, Pet sounds “redefinía la música del siglo XX:
atmósfera, esencia, penumbra e idilio se combinaban de modos que uno iba
redescubriendo una y otra vez. Ninguno de los dos álbumes planteaba a fondo
cuestiones políticas o sociales, no eran tanto las ideas lo que importaba.
Escuchar música se había convertido en una droga en sí mismo”.
Stanley (según quien, “desde el punto de vista
emocional, la obra de The Beach Boys es la más satisfactoria de todo el pop
moderno”) le dispensa en su libro más amor a Wilson que a cualquiera de
los otros artistas. La razón: calidez, serenidad, amistad son las tres palabras
con las que el periodista musical estadounidense Paul Williams, un genuino
experto en la obra de Bob Wilson, definió a The Beach Boys. Por su parte, las
palabras que Stanley le dedica a la fascinante canción que deslumbra dentro de
un álbum deslumbrante son estas:
“Todo cuanto se diga de la
belleza de God only knows es poco. La pieza asume un riesgo tras otro, el
primer verso dice 'puede que no te ame siempre', pero el sentimiento de fondo es
que el amor verdadero lo consume todo y es aterrador. ¿La moraleja? Pues que
amar consiste en entregarse por completo y que sin eso la vida no tiene sentido”.
Traducida al español, la letra de God only knows (‘Sólo
Dios lo sabe’) sería algo así:
“Puede que no siempre te ame
pero, mientras haya estrellas por encima de ti,
nunca tienes que dudarlo.
Te aseguraré de ello.
Sólo Dios sabe lo que sería sin ti.
Si alguna vez me dejas,
aunque la vida seguiría creyéndome,
el mundo no podía mostrarme nada.
Entonces, ¿qué bien me haría vivir?
Sólo Dios sabe lo que sería sin ti
Sólo Dios sabe
lo que sería sin ti
Si alguna vez
me dejas…
Bueno, la vida
seguiría creyéndome,
el mundo no
podía mostrarme nada.
Entonces, ¿qué
bien me haría vivir?
Sólo Dios sabe
lo que sería sin ti
Sólo Dios sabe
lo que sería sin ti
Sólo Dios lo
sabe
Sólo Dios sabe
lo que sería sin ti
Sólo Dios sabe lo que sería sin ti
Sólo Dios lo sabe
…
Sólo Dios sabe
lo que sería sin ti”.
(Brian Wilson
/ Tony Asher)


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