En ocasiones, hay algo
en lo que leemos que nos presta durante unos instantes una delicada sensación
de realidad necesaria y, en otras, damos al leer con una fantasía completa de
verdad y de olores y sabores y sostenida por un tacto sencillamente memorable:
es la clase de magia azul de las palabras depositadas sobre las páginas de los
libros que siempre creímos merecer.
De tal manera que cuando nos topamos con esa imaginaria certeza o con aquella certera mentira tenemos de súbito unas enormes ganas de ser lo que somos y lo que seremos. Un ansia incomparable nos mueve hasta las demás frases salidas una tras otra de las manos que las escribieron tras intentar partirle el esternón a su dueño, el escritor que durante el tiempo en el que somos lectores ensimismados consigue hacer de nosotros una botella flotando en el océano.
Este texto pertenece a mi artículo ‘En los libros podemos encontrar lo que somos’, publicado el 15 de diciembre de 2019 en Periodistas en Español, que puedes leer completo EN ESTE ENLACE.
De tal manera que cuando nos topamos con esa imaginaria certeza o con aquella certera mentira tenemos de súbito unas enormes ganas de ser lo que somos y lo que seremos. Un ansia incomparable nos mueve hasta las demás frases salidas una tras otra de las manos que las escribieron tras intentar partirle el esternón a su dueño, el escritor que durante el tiempo en el que somos lectores ensimismados consigue hacer de nosotros una botella flotando en el océano.
Este texto pertenece a mi artículo ‘En los libros podemos encontrar lo que somos’, publicado el 15 de diciembre de 2019 en Periodistas en Español, que puedes leer completo EN ESTE ENLACE.
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