San
Petersburgo (en su denominación de origen alemán) le
pareció un nombre demasiado germano al zar Nicolás II, en el contexto de la
recién comenzada Primera Guerra Mundial, allá por el año 1914. Así que dijo, de
San Petersburgo nada, la llamamos Petrogrado,
que es más ruso.
Y en 1924, un 26 de enero, la nueva Rusia soviética quiso homenajear al padre de la Revolución y la tituló Leningrado. Ya no era capital de Rusia, y mucho menos de la nueva URSS.
Más recientemente, en 1991, sucumbido el imperio soviético, la renacida Rusia la volvió a llamar… San Petersburgo.
Y en 1924, un 26 de enero, la nueva Rusia soviética quiso homenajear al padre de la Revolución y la tituló Leningrado. Ya no era capital de Rusia, y mucho menos de la nueva URSS.
Más recientemente, en 1991, sucumbido el imperio soviético, la renacida Rusia la volvió a llamar… San Petersburgo.
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