Ir al contenido principal

El odio, el trauma y la vida detenida, la vida muerta

La saña de la memoria aprendida, las vísceras imaginadas,
todo aquello de lo que se saca lo peor de nosotros mismos
y algunos convierten en heraldos de un futuro digno y justo,
de una dignidad escalofriante,
de una justicia divina, de espada y de ángel.
El olvido olvidado para hacer oscilar la guadaña
sobre las víctimas de los demás,
sobre la realidad apesadumbrada,
siempre desconsolada.
El perdón como palabra prohibida
y la misericordia labrada en una piedra lunar,
mortífera y mórbida,
amortiguada por el deseo que inventa el pasado,
ese lugar donde los únicos buenos

siempre encuentran lo que les calma al aterrarles.

Comentarios

Grandes éxitos de Insurrección

Esa novela de la que habla todo el mundo: La península de las casas vacías

Échame a mí la culpa, (no sólo) de Albert Hammond; LA CANCIÓN DEL MES

Los cines de mi barrio (que ya no existen)