Creo saber los motivos por los que escribo, hay un estremecimiento, todo arranca de una emoción, alguna neurona se imanta, recibe un temblor sinuoso, casi imperceptible, no siempre punzante, después sufro un estallido, recio pero con su sosiego, en alguna parte de mi corazón, ¿o es en el cerebro?
Todo mi cuerpo es solvencia, como si un ángel lo
cuidara y el resplandor me tienta, me obliga a peinar palabras, a recolectarlas
en silencio, sin casi escucharlas, como un susurro helado.
Creo saber los motivos, insisto.
Yo, al menos yo, escribo para impresionarte, a veces hago cosas sólo para eso, otras para conmoverte.
[arte de Pedro Luis Raota]

Ya lo decía Lapido que seguramente tambien tiene el mismo objetivo ...
ResponderEliminarHe pasado media vida aprendiendo historias que contarte
Historias de amor y odio, de androides y de soledades
Hoy, al desplegar tus alas, ¿hacia dónde te alejaste?
He comprendido que no hay nada
No hay nada, que pueda hacer
Para impresionarte
En efecto, esa era exactamente la inspiración.
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