
El tercer largometraje dirigido por la cineasta española Celia Rico Clavellino se titula La buena letra y fue estrenado en 2025. Como los dos anteriores también fue escrito, excelentemente, por ella, pero en este caso lo que hizo fue adaptar la tercera novela del escritor español Rafael Chirbes, publicada en 1992 y de título homónimo.
Sin llegar a las dos horas de duración, la película es un excelente ejercicio de arte cinematográfico, muy bien narrado, muy bien fotografiado y filmado (por Sara Gallego) y, sobre todo, soberbiamente interpretado por una excelsa Loreto Mauleón, acompañada a cierta distancia actoral por Enric Auquer y Roger Casamajor. En ella, ya digo, en sus ojos, en su rostro de mujer de un tiempo y un lugar (la España salida de la victoria de los totalitarios en la guerra que provocaron) podemos ver la densidad de lo inmisericorde de unas décadas nefastas.
A La buena letra, la crítica
cinematográfica la consideró “cine grande” (Luis Martínez, en El Mundo,
quien además dijo de ella que es “una propuesta tan provocadora como precisa,
honda e íntima, silenciosa y ensordecedora a la vez”), una película sencilla y
emocionante (Elsa Fernández-Santos, en El País, que llegó a escribir que
en el filme, “Rico Clavellino recoge el testigo de la caligrafía invisible de
las vencidas de la Guerra Civil”).
Mauleón, Gallego y Rico, las tres, nos entregan cine auténtico, sin héroes, con seres humanos, con la ternura evidente y el horror intuido que se desprende de lo que llega a la pantalla primero y luego a nuestros corazones.


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