El magnífico Maspalomas es el quinto largometraje dirigido por José Mari Goenaga y el sexto de Aitor Arregi (que ya habían dirigido al alimón La trinchera infinita en 2019 junto a Jon Garaño, con quien forman un trío —al que leo por ahí que llaman Los Moriarti, pues Moriarti es el nombre de su propia productora cinematográfica— capaz de dar a luz, compartiendo uno u otro la dirección o escribiendo el guion, filmes de una calidad asombrosa como Loreak, de 2014, o En 80 días, cuatro años anterior).
Escrita con excelencia
cinematográfica por Goenaga, y con la fotografía de Javier Agirre Erauso, Maspalomas
fue estrenada en 2025, dura casi dos horas de medidísima excelencia y
brilla a gran altura además por la categoría actoral de su protagonista, José
Ramón Soroiz (premiado como Mejor actor protagonista en el Festival de San
Sebastián y alzándose con el mismo galardón en los Premios Forqué y el los Feroz),
inconmensurable como el viejo homosexual dañado por el tiempo y por sus propios
miedos tan comprensibles, así como por la réplica que en el papel de su hija le
da la siempre fascinante Nagore Aranburu. Kandido Uranga (Mejor actor de reparto para los Premios Feroz), admirable, y Zorion
Eguileor están a la altura para completar el principal elenco de intérpretes.
Entre uno de los muchos méritos de
esta película magnífica está presentarnos un personaje propenso a la extrema
derecha española que no es una mala persona (interpretado magistralmente por
Uranga), aunque lo primero que se ve de él es la zafiedad de esa gente incapaz
de comprender los grandes asuntos relacionados con la dignidad de las personas.
Y todo gracias a que Maspalomas es en el fondo una película amable
aunque muestre en toda su crudeza el sufrimiento de quienes viven su vida
ocultando lo que son y quieren ser, cómo son y cómo quieren sentir.
FilmAffinity lleva a Maspalomas cuando escribo esto hasta el puesto 35 de las Mejores películas españolas de siempre.
Maspalomas es
“un relato soberbio, crudo y muy emocionante”, “un arrebatado melodrama de
libertad y liberación sobre la vejez, la homosexualidad y el placer del sexo” (Luis
Martínez en El Mundo) cuya “suma de capas resulta fascinante” (Javier
Ocaña para El País), “un emotivo y reivindicativo retrato”, además de “un
conmovedor y hondo estudio del miedo que muestra cómo la comunidad LGTBIQ sigue
siendo marginada en la vejez” (Pepa Blanes en la Cadena SER).
Sin sutilidad no hay arte, creo. Algo que apreciarás con creces en esta película grande.


Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.