Ir al contenido principal

2026


Voy para viejo, sin prisa pero sin pausa, con mucho por hacer. No echo de menos la juventud ni ella quiere acordarse. Camino de la mano del único dios en el que creo, que no es dios que es diosa, mi milana bonita. Atrás quedó el futuro que ya fue y ahora apremia el futuro por venir con el pasado que es presente y el presente que no hubo. Mis padres tuvieron que irse, pero antes me dejaron conmigo, con ese conmigo que huele a ellos, que ríe como ellos, que es ellos a su aire. Yo por mi parte transmití lo mío en mis hijos para que con ello hagan lo que quieran, por si de lo que haya sido (yo) quedara constancia algún tiempo más en este lugar infectado de vida al que le vendría bien de vez en cuando un poquito de esperanza.

Se agota el año como cada año justo después de que nazca un dios y al Sol le dé por quedarse quieto. Pero nosotros no damos esas vueltas para llegar al mismo lugar y ser silencio, nosotros vamos a nuestro aire. Somos fugaces estrépitos de espaldas a los dioses y adiestrados admiradores doctos de los astros. A 2025 le quedaba poca vida cuando nos volvió a dar por recordar que podemos obligarnos a la felicidad. A la esperanza.

La cosa pinta mal en estos tiempos de reacción ante el miedo, días de oscura rehabilitación de algo que creíamos enterrado bajo el cieno de lo que fue. Pero… [Siempre hay un pero] Cada vez que estamos a esto de perder la esperanza deberíamos recordar que es lo único que nos queda cuando damos la vida por perdida. Aunque sepamos que sí, que la vida es lo último que se pierde.

Comentarios

Grandes éxitos de Insurrección

Échame a mí la culpa, (no sólo) de Albert Hammond; LA CANCIÓN DEL MES

Adiós, Savater; por David Pablo Montesinos Martínez

Los cines de mi barrio (que ya no existen)