La banda inglesa The Jam surgió en 1976 y se dio a conocer en los clubs londinenses en la época en la que nacía el punk. Como afirma José Luis Zapatero (en su libro de 2019 El tiempo en 50 canciones), “nunca fueron una banda punk, aunque compartían con ellos la actitud airada y la fiereza en directo. Su aspecto y sus influencias musicales encajaban con los mods, y se les considera uno de los exponentes más destacados de la new wave”.
¿Tienes tú una lista de cosas
imposibles? Una en la que se encierren tus primeras botas de fútbol con las que
pisaste el glorioso césped del Bernabéu, una en la que tengan cabida los pósters
todos que colgaste alguna vez en las paredes de tu habitación cuando bebías el
agua de las fuentes, una lista donde se incluyan los besos que ella te dio
cuando ella no existía, donde acudan cada una de las fiestas en las que
bailaste como una estrella inmaculada todas las canciones posibles de Los Jam,
una en la que cada vez que la leas huelas las tardes y las noches en las que la
dicha te acicala el alma. ¿La tienes?
Las composiciones de su líder, Paul Weller,
“además de hablar de las inquietudes de la juventud, destilan compromiso
político y una descripción de la sociedad que —no es casual—recuerdan al genial
Ray Davies de The Kinks (grupo del que además versionaron con acierto la
canción David Watts)”. Su primer
elepé, de 1977, fue In the city, “disco
que mezcla agresividad punk con una nueva mirada al beat y al rhythm and blues de
los sesenta. Sin perder el espíritu de la época, crean potentes melodías que
mantienen un sentido pop”. Los Jam publicaron seis álbumes de estudio que
estaban, reconoce Zapatero, “plagados de grandes canciones como Going underground o Town called Malice —críticas ambas con el gobierno de Margaret
Thatcher—, antes de separarse en 1982 estando en la cima de su carrera”.
Fueron, tal y como Weller declarara a la prensa para explicar el final del
grupo, “sinceridad, pasión, energía y juventud”.
Un latido descarnado
establece el sentido de tus reflexiones sobre la dignidad y la pereza. No estás
solo. Bailarás como Billy Elliot por las calles de un país en llamas. Todos
unidos. Paul Weller, Bruce Foxton y Rick Buckler. Una guitarra, un bajo y una
batería. Las voces de la ciudad después del zarandeo del punk. La poderosa
música pop anterior a los estadios y los sonidos en los ascensores.
Los seis elepés que grabaron The Jam fueron In
the city y This is the Modern World (ambos de 1977), All mod cons
(1978), Setting sons (1979), Sound affects (1980) y The gift
(1982).
Esto fue el Mundo Moderno,
un regalo afectuoso de vibraciones desde el final del imperio. Todo lo que vino
después llegó tarde.
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