Por la grieta de nuestra autodestrucción
ha podido pasar Greta con su tremendo enfado y su síndrome humanoide
despilfarrador de energía indignada.
Ahora que ella nos dice una vez más que
vamos desnudos hacia el final, muchos se quedan mirando su dedo escolar hacedor
de novillos y la ven rodeada de lo peor de ese mundo que intenta salvar a toda
costa, antes del naufragio definitivo.
Greta no es grata para quienes
hacen de la verdad un saco con gato encerrado de donde sacar la realidad para
dejarla intacta, para aquellos y aquellas que gritan eso de que
estristevercómonosmanipulan. Sí, Greta Thunberg tiene derecho a la
infancia. Pero ha elegido ser LA NIÑA DEL CLIMA y al parecer sólo los enfermos
del síndrome de Asperger (una determinada forma del trastorno del espectro
autista) hablan de manera objetiva.
Yo no sé qué decir. ¿Greta grotesca?

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