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La serie Mo es mucho más que una (grandiosa) comedia

La peculiaridad de la serie estadounidense de televisión Mo es esa manera suya tan delicada y a la vez simple, casi banal, de vestir de comedia una severa crítica amistosa de la realidad estadounidense y mundial, esa que creemos ver todos los días en las noticias, en la realidad de un mundo donde un país ocupa y destruye la tierra de los palestinos.


Reírse de sí mismo importa: esa es la gran baza de la serie, magnífica en su suave desarrollo simpático y al mismo tiempo doloroso donde vemos y escuchamos, sentimos, a personajes cómicos dotados de bastante más realidad necesaria de la que tienen muchos de los personajes serios que protagonizan las series, las películas, los libros.

Ocho horas de duración, dieciséis capítulos: Mo estrenó su primera temporada en 2022, y su segunda tres años después, ambas compuestas por ocho capítulos cada una. Es una idea del cómico y actor estadounidense de origen palestino Mohammed Amer —cuyo nombre artístico, Mo Amer, nos da una idea de hasta qué punto la serie está basada en su propio recorrido vital—, dirigida por Solvan Naim (estadounidense de origen argelino), escrita por el propio Amer junto a Ramy Youssef (estadounidense de origen egipcio) y Azhar Usman (estadounidense de origen indio), y con la dirección fotográfica de Timothy A. Burton.


Hannah J Davies escribió sobre Mo en The Guardian que es desternillante y desgarradora, mucho. Y puede que tenga razón.

Mo está magníficamente interpretada por el propio Mo Amer, muy bien secundado por, entre otros actores, Teresa Ruiz, Omar Elba (impresionante como el hermano autista del protagonista) y Farah Bsieso.

Es muy recomendable verla para disfrutar no ya con el sufrimiento sino con nuestra propia comprensión de los migrantes y sus duros avatares.

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