La Historia es la disciplina de los historiadores, esa indagación histórica que pretende explicarnos. Que pretende explicarnos a nosotros, los seres humanos….
Los seres humanos somos animales sociales, políticos, culturales, que vivimos en el espacio y en el tiempo, vivimos en un espacio que nos moldea y al que moldeamos, y en un tiempo donde navegan el cambio y la perdurabilidad.
Existe una
disciplina de carácter científico, si bien social, que es un auténtico
oficio, a la que llamamos Historia, la cual se dedica a indagar en el
pasado de los seres humanos para estudiar cuánto existe en él que sea cambio y
cuánto que sea perdurabilidad.
El
historiador indaga para obtener conocimiento y lo primero que hace es decidir
qué estudiar y con qué estudiar eso que ha decidido analizar, por medio de qué
fuentes o documentos conocer lo que del pasado quiere conocer.
A
continuación, el historiador intenta comprender lo que sea que está
estudiando del pasado humano y, una vez lograda esa comprensión, por medio de
la narración ceñida a la verdad comprendida, explica a la sociedad los
resultados de su indagación, explica y comunica las respuestas que ha hallado a
las preguntas que por medio de su indagación le ha hecho a eso que del pasado
ha acabado por comprender.
El
historiador explica las causas y las consecuencias de ese pasado
analizado históricamente. Y le explica todo ello a la sociedad civil, dotando
así a su actividad, a su disciplina, a su oficio, de su verdadera utilidad.
Porque la Historia sólo es útil si el conocimiento que genera le llega
claramente a la sociedad civil que lo necesita, tanto por medio del sistema
educativo como a través de la publicación editorial.
¿Por qué creemos que al encontrar las causas de algo ese algo ya está justificado? ¿Por qué pensamos que, al tener causas reconocibles, y creer que por tanto está justificado, ese algo ya no puede ser calificado ni se pueden determinar las formas de combatirlo si se considera que es algo pernicioso?
Cuando
determinamos las causas de algo, sólo (que no es poco) logramos comprender ese
algo, entenderlo para explicárselo a otros o a nosotros mismos cuando queremos
hacer cualquier cosa a favor o en contra de ese algo. Pero las causas no son
razones que justifiquen o que le den categoría moral a ningún fenómeno. Sirven
para tranquilizarnos, para saber que ese algo no es un alienígena
incomprensible y por tanto es bien algo abordable, modificable, exterminable, o
bien algo amable, considerable, necesario.
La Historia no olvida, los humanos sí. La memoria también olvida. La Historia lo archiva todo, lo conserva todo.
La Historia
es un género narrativo que, a diferencia de la ficción, persigue objetivos
científicos.
La Historia sirve, cuando menos, para disipar algunas ilusiones y remediar los olvidos. Nada más… Y nada menos.
Este texto pertenece a mi artículo ‘¿Qué es la Historia?’, publicado el 18 de septiembre de 2020 en Nueva Tribuna, que puedes leer completo EN ESTE ENLACE.
Y, a su vez, forma parte de mi libro La Historia: el relato del pasado, publicado este año 2020 por Sílex ediciones.
[La ilustración de la
cubierta de La Historia: el relato del pasado es una obra de arte de Jesús
Zamarrón]
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