El político y jurista español Antonio Maura y Montaner fue cinco veces presidente del Gobierno, en varias ocasiones ministro, director de la Real Academia Española, presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, y miembro asimismo de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Nacido en Palma de Mallorca el 2 de mayo de 1853, a
los 15 años se trasladó a Madrid, donde estudió Leyes en su Universidad
Central. Ya durante la Restauración, y bajo el reinado de Alfonso XII,
contrajo matrimonio en 1878 con Constancia
Gamazo, hermana de Germán Gamazo,
reputado abogado −en cuyo bufete pronto se haría con un nombre− y miembro del
Partido Fusionista, origen del Partido
Liberal liderado por Práxedes Mateo Sagasta.
Sin demasiado afán político todavía, consiguió ser
elegido diputado en 1881, como componente de las listas liberales del partido
de su cuñado. Fallecido Alfonso XII en 1885, al año siguiente, siendo regente
la viuda de aquél, María
Cristina de Habsburgo-Lorena,
Maura ocupó la vicepresidencia del Congreso de los Diputados.
Su primer desempeño como ministro llegó en 1892,
cuando Sagasta le llevó a su Gobierno al frente de Ultramar, donde no logró que
sus proyectos autonomistas para Cuba y Puerto Rico disfrutaran del apoyo
parlamentario necesario. Relevado en ese Ministerio en marzo del 94, fue
ministro de Gracia y Justicia cinco meses, desde noviembre de ese año hasta que
en marzo de 1895 a Sagasta le sucedió el líder conservador Antonio Cánovas del Castillo.
La crisis de 1898, la primera gran crisis de la
Restauración, le llevó a propugnar su propio proyecto reformista que dio en
llamarse revolución desde arriba y que se enmarcaba
en el llamado regeneracionismo, pero sin pretender
modificar el orden socio-económico, y apenas el político en lo tocante, si
acaso, al falseamiento electoral propio del caciquismo. Todo
ello, eso sí, desde un gobierno fuerte. Aquello sería el maurismo, una de las vías de los conservadores de la
Restauración en las décadas del siglo XX.
Junto a su cuñado Gamazo, se apartó en 1901 de las
filas liberales para integrarse en el Partido Conservador,
donde el líder ya no era el fallecido Cánovas sino Francisco Silvela.
Reinaba ya Alfonso XIII cuando
Silvela le nombró a finales de 1902 ministro de Gobernación. Meses después, en
julio, finalizaba el gabinete Silvela y Maura podía vanagloriarse de que las
elecciones de abril de 1903 habían sido las más limpias jamás celebradas en el
país. Pero el caciquismo seguía ahí.
Pronto es ya el líder conservador, sucediendo a
Silvela. Y en diciembre de 1903 el rey le encarga formar Gobierno, el primero
de los cinco que presidiría. El 12 de abril de 1904 un anarquista atentó en
Barcelona contra Maura, que solo fue herido muy levemente. Ocho meses más
tarde, dimitía ante lo que consideraba constantes intromisiones de Alfonso
XIII.
La segunda vez que presidió el Gobierno fue la más
significativa y duradera (enero de 1907-octubre de 1909). De entonces son
su Ley electoral y la Ley
de huelgas, por ejemplo. Pero
los acontecimientos barceloneses de la Semana Trágica de 1909 y su manera de afrontarlos causaron que la oposición
generalizada a su figura, incluso fuera de España, llevaran al rey a deponerlo.
Maura −que en julio de 1910 volvió a resultar, en
Barcelona de nuevo, herido
en un atentado, y en 1913 dejó
de liderar a los conservadores, aunque siguió contando con sus
seguidores, mauristas− no regresaría al Gobierno salvo en los
casos de flagrante crisis en gabinetes
de salvación
nacional, como entre marzo y
noviembre de 1918, cuando encabezó un ejecutivo formado por todas las fuerzas
políticas monárquicas en medio de una crisis social que abocaba aún más a la
Restauración hacia su ocaso; o como desde abril hasta julio del año 19, con un
gabinete conservador; o, finalmente, como cuando en agosto de 1921, después
del desastre de Annual, durante la guerra de
Marruecos, y hasta marzo del
año siguiente, fuera llamado por última vez a presidir un Gobierno ya en los
estertores de un sistema político que él no fue capaz de reformar como
pretendió para hacer que permanecieran intactos los intereses sociales que su
programa de regeneración conservadora siempre defendió.
En 1923 condenaría la dictadura de Miguel Primo de Rivera, aunque seguidores suyos surtieron a aquélla de
gobernantes. Luego se retiró de la actividad política.
Antonio Maura falleció en la localidad madrileña de
Torrelodones, el 13 de diciembre de 1925.
Tuvo diez hijos; dos de ellos, Gabriel (1879-1963)
y Miguel (1887-1981), fueron, respectivamente, ministros
del último Gobierno del reinado de Alfonso XIII y del primero de la Segunda República;
y una de sus hijas, Susana (1894–1932), fue la madre del escritor y
político Jorge Semprún (1923-2011). Nieta de su hermano
Bartolomé (1844-1926) es la actriz Carmen
Maura.
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