En la
imagen, El Ángel Caído, obra del
escultor español Ricardo Bellver (1845-1925) fundida en bronce en 1878 para la
Exposición Universal de París (cuando Antonio Cánovas del Castillo desempeñaba
el cargo de jefe del Gobierno), hoy en el madrileño parque de El Retiro.
Nacido en
Málaga el 8 de febrero de 1828, Cánovas del Castillo fue un político, escritor
e historiador, presidente del Ministerio-Regencia que aguardaba la llegada de
Alfonso XII, seis veces presidente del Gobierno, varias veces ministro,
forjador del sistema político de la Restauración, referente hasta nuestros días
del conservadurismo español. Perteneció a la Real Academia Española, a la Real
Academia de Ciencias Morales y Políticas y a la de de Bellas Artes de San
Fernando, pero asimismo dirigió la Real Academia de la Historia y presidió la
de Jurisprudencia y Legislación. Estableció con el líder del Partido Liberal,
Práxedes Mateo Sagasta, el denominado Pacto de El Pardo a raíz del fallecimiento
en 1885 de Alfonso XII. Pero no nos engañemos, el turnismo funcionaba gracias al falseamiento electoral al que
llamamos caciquismo.
Cánovas del
Castillo murió asesinado el 8 de agosto de 1897 por tres disparos efectuados
por el anarquista italiano Michele Angiolillo, cuando se hallaba descansando en
el balneario guipuzcoano de Santa Águeda, en Mondragón
Este texto pertenece a mi libro ¿Qué
eres, España? (Sílex ediciones, 2017)
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