Existen las llamadas emociones desadaptativas. Son
aquellas que no se han acabado por ‘gestionar’ bien, y pertenecen al pasado.
Son una mala respuesta a malestares crónicos. Un error emocional, si tal cosa
se puede decir.
Las
emociones desadaptativas son tóxicas, implícitamente
contaminan nuestras mentes. Inconscientemente, pueden dar en ser una pauta
emocional que interfiere gravemente en nuestra personalidad, y así, como afirma
el profesor Antonio Rodríguez,
experto en educación emocional, “quedamos anclados al pasado, sin poder vivir
el presente ni proyectarnos hacia el futuro.”
Anclados en el pasado.
¡Cuántos ciudadanos están anclados en el pasado por culpa de no saber ya no
actuar contra ellas sino por desconocerlas completamente¡ Las emociones
desadaptativas, el trauma y el daño individual y, de paso, social.
Para el psicólogo Roberto Aguado, “una emoción
la cambia otra emoción”, una emoción para uno mismo u una emoción compartida,
una emoción tan poderosa que ha de ser capaz de ocupar el espacio que la
anterior emoción ocupaba en nuestro cerebro. Es el llamado reciclaje emocional, la competencia o capacidad de modificar
nuestras vivencias emocionales sólo a base de emplear nuestros sentimientos. Todo
con tal de salir del pasado, todo para vivir el presente. Todo para ver qué
diantres es eso del futuro.
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