Entre febrero y agosto de 1986 tuvo lugar la True Confessions Tour, la primera gira de Bob Dylan junto a Tom Petty & the Heartbreakers. Nueva Zelanda, Australia (donde se grabó el especial Hard to handle), Japón, Estados Unidos (tres conciertos en el Madison Square Garden de Nueva York) y Canadá fueron los países donde tocaron aquellos genios. Comenzando por la Wellington neozelandesa y acabando en el californiano Paso Robles. Sesenta conciertos.
La siguiente gira de Dylan fue con
otros gigantes del rock estadounidense, a los que nunca les cogí el puntillo,
Grateful Dead, al año siguiente.
En ese mismo 1987, Dylan, Petty y el
grupo de éste, The Heartbreakers, volvieron a girar, por segunda y última vez.
Fue el llamado Temples in Flames Tour. Treinta conciertos entre septiembre y
octubre, en Israel, Suiza, Italia, Alemania, Países Bajos, Dinamarca,
Finlandia, Suecia, Francia, Bélgica y Reino Unido (desde el 14 hasta el 17 de
octubre actuaron cuatro veces en el Wembley Arena londinense). No fue la última
ocasión en que se presentaron en directo juntos, en Holmdel (Nueva Jersey) tocarían
dos veces en el verano del año 2003.
Petty y Dylan grabaron en aquellos
años 80’s la canción Band
of the hand (its Hell time man¡) para la película del
mismo título (estrenada en 1986, dirigida por Paul Michael Glaser y en España
estrenada como La banda de la mano). Además, ambos escribieron juntos Got
my mind made up, un tema que se incluiría en ese mismo
año 86 en el elepé de Dylan Knocked out loaded. También, esta vez
junto a Mike Campbell (como veremos miembro de The Heartbreakers), compusieron
la canción Jammin’ me, con la que Tom Petty and The Heartbreakers abrían
su álbum de 1987 Let me up (i've had enough).
Los dos colaboraron de forma mucho más estrecha cuando integraron el (súper)grupo Traveling Wilburys junto a Roy Orbison, Jeff Lynne, George Harrison y Jim Keltner (casi nada). Aquella banda de ensueño grabó dos elepés. Uno en 1988 y otro —ya sin Orbison, fallecido— en 1990.
Que Bob Dylan es una de las principales figuras de la historia de la música pop está fuera de duda. Pero también lo es, en menor medida, Tom Petty. En aquellas giras de 1986 y 1987 dos canciones destacan para mi gusto por encima de las demás: Ballad of a thin man y Refugee.
En junio de 2020, el músico y
periodista musical Fernando Martín escribió en su muro de Facebook una entrada
titulada ‘DISCOS ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLES. Regalito 6: Highway 61
Revisited, de Bob Dylan’. Decía así:
“He tardado lo mío
en señalar algún disco del bardo de Duluth porque, al contrario de lo que me
sucede con el resto de artistas y grupos que adoro, dudo de manera enfermiza
acerca de cuál es el que me gusta más: cada mes, semana o día podría ser uno u
otro. Así que llevo un largo periodo de tiempo sin decidirme entre Blonde on
blonde, Blood on the tracks, Desire, The freewheelin’…,
Another side of Bob Dylan o este, que al final es el que he elegido.
Alguien dijo que
con Highway 61… comenzaron realmente los años 60, igual que la vida de
Dylan empezó en la autopista que le da nombre y que se extendía desde la
frontera con Canadá y pasaba por Duluth (Minnesota), lugar en el que nació
Robert Zimmerman, llegando hasta Nueva Orleans. Una autovía que cruzaba los
lugares de nacimiento y hogares de muchos de los artistas más importantes de la
música popular de Estados Unidos: Muddy Waters, Son House, Elvis Presley, Charley
Patton… De hecho, en el cruce de la Highway 61 con la Route 49 es donde se dice
que Robert Johnson le vendió su alma al diablo.
Sea como fuere, lo
cierto es que este disco apabulla desde el minuto 0; y no solo por el latigazo
a las conciencias roqueras que supone Like a rolling stone, su magna
opus, sino también por todos y cada uno de los surcos que lo rodean: Desolation
row, Tombstone blues, From a Buick 6, Ballad of a thin man…
Todo en este disco es anuncio de lo que habría de llegar al rock después y por
muchos años: una sacudida eléctrica enraizada con el modo de vivir en un
presente que ahora vemos como pasado gozoso y dorado.
Yo no sé si Bob
Dylan era consciente de lo que hacía cuando hizo este disco, pero, desde mi
humilde punto de vista, se salió de este pedestre y vulgar planeta para plantar
definitivamente la residencia en otra galaxia: la de los genios eternos”.
Reproduzco a continuación la letra en
español de Ballad of a thin man, tal y como aparece en el libro Bob
Dylan: letras completas (1962-2012) publicado en 2016 por Malpaso Ediciones,
en la traducción de Miquel Izquierdo, José Moreno y Bernardo Domínguez Reyes.
“Entras en el
cuarto lápiz en mano, ves a un hombre desnudo y dices: ¿quién es este?
Por mucho que lo intentas no tienes ni idea de lo que dirás cuando llegues a
casa.
Porque algo está
pasando, pero no sabes qué, ¿verdad míster Jones?
Levantas la cabeza
y preguntas ¿está dónde está? y alguien te señala y dice ¿es suyo?
y tú dices ¿que es mío? y otro dice ¿dónde está qué? y tú dices ¡oh
Dios mío!, ¿estoy aquí solo?
Porque algo está
pasando, pero no sabes qué, ¿verdad míster Jones?
Das la entrada y
vas a ver al hombre fiera, que se te acerca apenas te oye y dice ¿qué se
siente siendo un engendro semejante? y tú dices imposible, mientras
él te alarga un hueso.
Porque
algo está pasando, pero no sabes qué, ¿verdad míster Jones?
Tienes muchos
contactos entre los leñadores para conseguir datos cuando se ataca tu
imaginación, pero nadie tiene respeto y ellos ya esperan que tú entregues un
cheque desgravable para obras de caridad.
Estuviste con los
profesores y a todos les gustó tu aspecto, con grandes abogados debatiste sobre
leprosos y malhechores, te has tragado todos los libros de Scott Fitzgerald,
eres un tipo leído, como todo el mundo sabe.
Porque algo está
pasando, pero no sabes qué, ¿verdad míster Jones?
El tragasables se
te acerca y luego se arrodilla, se santigua después, taconea y, sin más
preámbulos, te pregunta qué te parece y dice te devuelvo tu garganta,
gracias por el préstamo.
Porque algo está
pasando, pero no sabes qué, ¿verdad míster Jones?
Ves a un enano
tuerto que grita la palabra ahora, tú dices por qué motivo y el: ¿cómo?,
tú: ¿qué significa esto? y él te chilla eres una vaca, dame leche o
vete a casa.
Porque algo está
pasando, pero no sabes qué, ¿verdad míster Jones?
Entras en el
cuarto como un camello ceñudo, te pones los ojos en el bolsillo y la nariz en
el suelo: debería existir una ley contra tu presencia, habría que obligarte a
llevar auriculares.
Porque algo está
pasando, pero no sabes qué, ¿verdad míster Jones?”
Tom Petty llevaba en eso de la música desde 1967 y nueve años más tarde fundó la banda con la que iba a llegar a la cima del rocanrol, Tom Petty and the Heartbreakers, con la que grabó trece álbumes entre 1976 y 2014. También grabó en solitario tres elepés y, además de los dos discos con Traveling Wilburys, publicó dos álbumes con Mudcrutch (en 2008 y en 2016, el último un año antes de morir), banda esta que había estado con él, a mediados de la década de 1970, en los orígenes de The Heartbreakers (en la que tocaban dos integrantes de esta última) y con la que grabó ya en 1975 un single (Depot Street).
En Tom Petty & The Heartbreakers,
Petty era la voz principal y también hacía coros, además de tocar las guitarras
de seis y doce cuerdas y la armónica; Mike Campbell (que ya estuvo y estaría en
Mudcrutch) asimismo tocaba las guitarras de seis y doce cuerdas, además de sintetizadores,
el acordeón y el bajo; Benmont Tench (el otro proveniente de Mudcrutch) tocaba
el piano, el órgano y el armonio y hacía coros; Ron Blair era el bajista
habitual y Stan Lynch estaba al frente de la batería y hacía coros.
Campbell, por cierto, reveló años
después lo que para él fue aquella experiencia de tocar con Dylan en las giras
de la década de los 80:
“Tocando con Bob
aprendí mucho de espontaneidad, de pensar rápido. Con Bob no era como lo
hacíamos en los Heartbreakers, en absoluto, era una especie de anarquía, una
hermosa anarquía en la que ensayábamos una canción de una determinada manera y,
a lo mejor, era como en el disco pero, a lo mejor, no, así que nos la
aprendíamos como lo hacía él y pensábamos vale lo hacemos así, pero
entonces llegaba el concierto y, a lo mejor, decidía volver a cambiarla. A mí
me parecía muy valiente arriesgarse así delante del público y simplemente
confiar en que le seguirían. Y, normalmente, pasaba algo mejor”.
El tercer elepé de Tom Petty and the
Heartbreakers se tituló Damn the torpedoes y, producido por el propio
Petty y Jimmy Iovine, se publicó el 19 de octubre de 1979, aunque había
comenzado a grabarse en los angelinos Cherokee Studios de Hollywood y los Sound
City Studios de Van Nuys ya un año antes.
Damn the torpedoes
se tituló así por la relativamente popular frase de origen bélico Damn the
torpedoes, full speed ahead!: ‘¡Malditos torpedos! [o mejor, ¡Al demonio
con las minas!] ¡Adelante, a toda velocidad!’. Frase que tiene el origen
siguiente.
David Ferragut —hijo de un marino
español que había combatido a favor de los colonos norteamericanos en la guerra
de la Independencia estadounidense— era un marino de guerra que luchó en el
lado nordista de la Guerra Civil estadounidense, convirtiéndose en 1862 en el
primer contraalmirante (rear admiral) de la Marina de guerra de su país,
Durante la importante batalla de la
Bahía de Mobile, el día 5 de agosto de 1864, Farragut luchaba desde el buque
insignia USS Hartford para arrebatar a la Confederación Sudista el
último gran puerto que tenía en el golfo de México. Buena parte de la bahía de
Mobile estaba repleta de minas navales atadas unas a otras (para las que se
empleaba entonces la palabra torpedos, es decir, en inglés, torpedoes).
El monitor nordista USS Tecumseh se hundió al chocar con una y el miedo
hizo retroceder al resto de la flota. Farragut preguntó a gritos a la
tripulación de uno de los que reculaban, el USS Brooklyn, desde donde se
le respondió aquello de ‘Torpedos’. ‘Al demonio con los torpedos ¡Adelante, a
toda velocidad!’, contestó chillando Farragut. Después, la vitoria.
Pues eso, Tom Petty and The
Heartbreakers, al demonio con los torpedos. Que les den a los torpedos. Aquel
álbum fue su primer gran éxito y su definitiva llegada a la Grandeza del Rock.
De hecho, en la prestigiosa revista musical Rolling Stone escribía que
era el “elepé que todos hemos estado esperando”.
Yo, que conocía desde hacía poco a
Tom Petty (se les escuchaba en la película musical de 1978 FM), acabé
comprándome el vinilo de Damn the torpedoes no sé si en 1979 o al año
siguiente. A mis 16 o 17 años.
Petty compuso todas las canciones del
álbum, algunas junto a Campbell, las dos primeras de la cara A: Refugee
y Here comes my girl. El resto eran Even the losers, Shadow of
a doubt (a complex kid), Century City, Don't do me like that,
You tell me (donde el bajo lo tocaba Donald Duck Dunn), What are
you doin' in my life? y Louisiana rain. Todas fantásticas.
Refugee
salió como segundo sencillo extraído del álbum el 11 de enero de 1980. Es la
canción que más veces he escuchado de Petty. Everybody's had to fight to be
free. You see you don't have to live like a refugee. I said you don't have to
live like a refugee.
“Tenemos algo, los
dos lo sabemos. No hablamos demasiado de ello.
Sí, no es un gran
secreto de todos modos.
De alguna manera
lo evitamos. Escucha, no me importa, nena.
Tú crees lo que
quieres creer. No tienes que vivir como un refugiado.
Dime por qué
quieres acostarte ahí y deleitarte con tu abandono.
Escucha, no
importa: todo el mundo ha tenido que luchar para ser libre.
No tienes que
vivir como un refugiado.
No somos los
primeros.
Estoy seguro de
que muchos otros amantes han ardido.
En este momento
esto te parece real.
Pero es una de
esas cosas que tienes que sentir como una verdad en algún lugar.
De alguna manera
alguien te debe haber golpeado…
Tal vez fuiste
secuestrado atado, llevado y retenido para pedir un rescate.
Realmente no me
importa: todo el mundo ha tenido que luchar para ser libre.
Para vivir como un
refugiado.
Ya te dije que no
tienes que vivir como un refugiado”.
Cuando Tom Petty falleció el día 2 de octubre de 2017, Dylan declaró conmovido que aquella era “una noticia desoladora, estremecedora: para mí, Tom era un ser extraordinario, un gran artista lleno de luz, un amigo. Nunca le olvidaré”.
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