Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor.
Ibáñez escribe.
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El estilo en el fútbol según Valdano
Existe una tendencia a considerar que el fútbol que se juega hoy no merece
la pena frente a aquel otro en el que se embarraban los campos, se jugaba con
dureza y los jugadores ni se tatuaban ni eran peinados por peluqueros de
postín. Hablando de la Eurocopa de 2020, jugada en 2021, Jorge Valdano les
decía, casi les gritaba, a estos nostálgicos que reconocieran que cada vez se
juega mejor: “no digo más lindo, digo mejor”. El nuevo fútbol sería el de
jugadores con “físicos imponentes que chocan como trenes, tácticas que cierran
a los equipos como ostras en defensa y presionan como un ejército al poseedor y
a los posibles receptores más cercanos, partidos con pocos altibajos porque los
cinco cambios renuevan la energía…” No importa, como al fútbol se sigue jugando
con balón, la única manera de encontrar espacios sigue siendo moverlo “con
velocidad y criterio”, y es ahí donde quienes lo disputan “han apretado el
acelerador técnico logrando una gran precisión a altísima velocidad”. Para
ellos, no para nosotros, no para quienes lo disfrutamos, el deporte es más
intenso que divertido, porque pensar con el balón en los pies es cada vez más
difícil, de manera que ahora “se amaga menos y prácticamente no se regatea,
pero, ¿desde cuándo lo difícil ha sido divertido?”
No obstante, ese nuevo fútbol, ese fútbol moderno que desespera a los
añorantes del fútbol a cámara lenta, a muchos también nos desmoraliza
con sus faltas tácticas, nos aburre con sus movimientos sistematizados, porque
que “cada día se corre más y se piensa menos”, ese nuevo fútbol, sigo con
Valdano, “necesita de rebeldes que reclamen su protagonismo y hagan un
atractivo garabato sobre lo que el entrenador dibujó en la pizarra. El fútbol
vive de la emoción, pero si somos adictivos es porque los jugadores diferentes
nos renuevan el amor por el juego”. Y los jugadores diferentes siguen
existiendo. Y cada vez abundan más.
Estamos hablando de estilo, aunque el fútbol es mucho más que una cuestión
estilística, como le leo al ex jugador y ex entrenador hispano-argentino: no
olvidemos nunca que “ganar es un noble objetivo”.
“Si nos ponemos realistas, una cosa es que el estilo venga antes que el
resultado y otra muy distinta es que sea más importante. Porque en el fútbol
actual el resultado es dios”.
Después de las tácticas definidas tras ser pensadas por los entrenadores…
“las fichas empezarán a moverse, a improvisar, a desequilibrar, a cansarse, a
equivocarse, a distraerse. Empezarán a jugar. Y el fútbol volverá a ser
fútbol”. Y eso es lo que ocurre en los partidos que consideramos magníficos.
A la guerra cultural entre el fútbol moderno y el anterior a los
terrenos de juego casi perfectos podemos añadir otra más clásica, y que creo
que durará siempre, me refiero a la que sucede entre quienes defienden jugar
bien y aquellos que apoyan exclusivamente jugar para ganar. Valdano
lo explica, como siempre, muy bien:
“Del juego infinito, que cada uno ame la parte que más le guste. Que yo
sepa, no hay ningún estilo ilegal. […] El fútbol no es un deporte en el que el
éxito lo consiguen los que corren más rápido y los que saltan más alto, sino un
juego con una lógica que se rompe con el virtuosismo de un regate, el engaño de
un amague o la genialidad de un valiente que, con un toque, pone a un estadio
patas arribas. Entre ganar o perder, elijo ganar. Entre jugar bien o mal, me quedo
con jugar bien. Y que la batalla cultural la gane el mejor”.
Creo que probablemente jugar bien sea más fácil que ganar. Al fin y al
cabo, para ganar se necesitan no sólo jugadores buenos, también una
organización acertada, equipos involucrados a base de carácter, de afán y, por
supuesto… suerte. De tal manera que “decir lo único importante es ganar,
es como no decir nada”. Es igual “que decir lo único importante es cosechar:
no siembres, no riegues y ya me contarás cómo fue la cosecha”. Cierto.
“El fútbol no es más que un problema que un grupo de muchachos, con un
escudo representativo en el pecho, deben intentar solucionar. Si es con belleza
mejor, pero suele bastar con la eficacia. De que puedan hacerlo con éxito
depende la alegría y la tristeza de una comunidad”.
[Las citas de Jorge Valdano
que acabas de leer están extraídas todas de su sección sabatina desde
septiembre de 2018 en El País titulada ‘El juego infinito’]
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