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El estilo en el fútbol según Valdano


Existe una tendencia a considerar que el fútbol que se juega hoy no merece la pena frente a aquel otro en el que se embarraban los campos, se jugaba con dureza y los jugadores ni se tatuaban ni eran peinados por peluqueros de postín. Hablando de la Eurocopa de 2020, jugada en 2021, Jorge Valdano les decía, casi les gritaba, a estos nostálgicos que reconocieran que cada vez se juega mejor: “no digo más lindo, digo mejor”. El nuevo fútbol sería el de jugadores con “físicos imponentes que chocan como trenes, tácticas que cierran a los equipos como ostras en defensa y presionan como un ejército al poseedor y a los posibles receptores más cercanos, partidos con pocos altibajos porque los cinco cambios renuevan la energía…” No importa, como al fútbol se sigue jugando con balón, la única manera de encontrar espacios sigue siendo moverlo “con velocidad y criterio”, y es ahí donde quienes lo disputan “han apretado el acelerador técnico logrando una gran precisión a altísima velocidad”. Para ellos, no para nosotros, no para quienes lo disfrutamos, el deporte es más intenso que divertido, porque pensar con el balón en los pies es cada vez más difícil, de manera que ahora “se amaga menos y prácticamente no se regatea, pero, ¿desde cuándo lo difícil ha sido divertido?”

No obstante, ese nuevo fútbol, ese fútbol moderno que desespera a los añorantes del fútbol a cámara lenta, a muchos también nos desmoraliza con sus faltas tácticas, nos aburre con sus movimientos sistematizados, porque que “cada día se corre más y se piensa menos”, ese nuevo fútbol, sigo con Valdano, “necesita de rebeldes que reclamen su protagonismo y hagan un atractivo garabato sobre lo que el entrenador dibujó en la pizarra. El fútbol vive de la emoción, pero si somos adictivos es porque los jugadores diferentes nos renuevan el amor por el juego”. Y los jugadores diferentes siguen existiendo. Y cada vez abundan más.

Estamos hablando de estilo, aunque el fútbol es mucho más que una cuestión estilística, como le leo al ex jugador y ex entrenador hispano-argentino: no olvidemos nunca que “ganar es un noble objetivo”.

 

“Si nos ponemos realistas, una cosa es que el estilo venga antes que el resultado y otra muy distinta es que sea más importante. Porque en el fútbol actual el resultado es dios”.

Después de las tácticas definidas tras ser pensadas por los entrenadores… “las fichas empezarán a moverse, a improvisar, a desequilibrar, a cansarse, a equivocarse, a distraerse. Empezarán a jugar. Y el fútbol volverá a ser fútbol”. Y eso es lo que ocurre en los partidos que consideramos magníficos.

A la guerra cultural entre el fútbol moderno y el anterior a los terrenos de juego casi perfectos podemos añadir otra más clásica, y que creo que durará siempre, me refiero a la que sucede entre quienes defienden jugar bien y aquellos que apoyan exclusivamente jugar para ganar. Valdano lo explica, como siempre, muy bien:

“Del juego infinito, que cada uno ame la parte que más le guste. Que yo sepa, no hay ningún estilo ilegal. […] El fútbol no es un deporte en el que el éxito lo consiguen los que corren más rápido y los que saltan más alto, sino un juego con una lógica que se rompe con el virtuosismo de un regate, el engaño de un amague o la genialidad de un valiente que, con un toque, pone a un estadio patas arribas. Entre ganar o perder, elijo ganar. Entre jugar bien o mal, me quedo con jugar bien. Y que la batalla cultural la gane el mejor”.

Creo que probablemente jugar bien sea más fácil que ganar. Al fin y al cabo, para ganar se necesitan no sólo jugadores buenos, también una organización acertada, equipos involucrados a base de carácter, de afán y, por supuesto… suerte. De tal manera que “decir lo único importante es ganar, es como no decir nada”. Es igual “que decir lo único importante es cosechar: no siembres, no riegues y ya me contarás cómo fue la cosecha”. Cierto.

“El fútbol no es más que un problema que un grupo de muchachos, con un escudo representativo en el pecho, deben intentar solucionar. Si es con belleza mejor, pero suele bastar con la eficacia. De que puedan hacerlo con éxito depende la alegría y la tristeza de una comunidad”.

[Las citas de Jorge Valdano que acabas de leer están extraídas todas de su sección sabatina desde septiembre de 2018 en El País titulada ‘El juego infinito’]

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