Los historiadores Gaizka Fernández Soldevilla y Juan Francisco López Pérez han publicado en 2023 un libro necesario, útil, valioso: un libro de Historia. Se titula Allí donde se queman libros: la violencia política contra las librerías (1962-2018). Los libreros Alberto Sánchez Ramírez y Fernando Valverde González presidente y expresidente respectivamente de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) escriben un hermoso prólogo que consigue engancharnos a cuantos lo leemos a las páginas esenciales del volumen. Un prólogo que se abre con aquel verso de Joan Margarit que dice “la libertad es una librería”.
Ya en la introducción, Fernández Soldevilla y López Pérez nos advierten de
que el libro “investiga los actos de violencia política clandestina de los
que ha sido objeto el mundo del libro, más concretamente las librerías,
desde 1962 a nuestros días. Aunque esto que nos ocupa es sólo una faceta muy
concreta de la cultura, creemos que muchas de las circunstancias analizadas son
similares a las que pueden observarse en la violencia que sufrieron el arte, la
música, el teatro o el cine”.
En total, se han contabilizado “225 actos de violencia clandestina contra librerías,
ferias de libros, quioscos, editoriales y distribuidoras entre 1962 y 2018”. El
86,6% de ellas las llevó a cabo el terrorismo de ultraderecha y parapolicial,
el 7,5% fueron obra del nacionalismo vasco radical (ETA o su entorno) y la
extrema izquierda causó el 3,5%. Hay cinco actos de violencia de este tipo que
no han podido ser adjudicados a facción alguna. La mitad de ellos fueron
atentados con bombas o con cócteles molotov o incendios provocados. Sus daños
materiales y humanos fueron muy altos, también produjeron algunos heridos, pero
nunca una muerte. Tres cuartas partes de los ataques tuvieron lugar en el
periodo comprendido entre 1973 y 1978. El sector cinematográfico, por su parte,
ha sufrido en total 73 atentados.
Leer Allí donde se queman libros…
es una excelente manera de conocer en qué consistió aquel periodo de historia
española que conocemos como tardofranquismo, con aquella lucha soterrada
en el interior del régimen dictatorial franquista moribundo, pero también de
saber de algunas de las vicisitudes que hicieron de la posterior Transición
un tiempo lo suficientemente convulso como para que haya quienes lo consideren
una época esencialmente violenta y un fraude, algo poco sostenible si se
aplican los conocimientos historiográficos (expuestos en este libro, sin ir más
lejos).
También es una forma magnífica de
entender qué es lo que fueron exactamente ETA y el terrorismo nacionalista
vasco, la otra gran vertiente de los violentos que atentaron contra la
cultura libresca.
Es especialmente emotivo, de una
calidad superlativa, historiográficamente hablando, el capítulo dedicado a Maxen
Zinkunegi la propietaria de la papelería-librería Minicost, en la localidad
guipuzcoana de Andoain, que sufrió la lacra de aquella pesadumbre motivada
durante años por las acciones de ETA y su entorno: ese capítulo, el titulado ‘Sola
ante el peligro’, es una científica obra de arte.
Si bien “el espacio de cultura
contra el que el ultranacionalismo actuó con más saña durante la socialización
del sufrimiento fue la librería donostiarra Lagun”, a la que se dedica por
completo el capítulo 25 y la cual ya había aparecido varias veces a lo largo de
esta obra porque “además de pagar sanciones por la venta de libros prohibidos
durante la dictadura, soportó amenazas, pintadas y atentados ultraderechistas
durante la Transición”.
“El mismo
compromiso con la democracia y la libertad que había puesto a aquel
establecimiento en la diana del franquismo y el neofranquismo fue el motivo de
animadversión del nacionalismo vasco radical”.
[…]
A modo de conclusiones:
UNA.
“Ninguno de los casos de bibliofobia violenta que hemos visto fue
indiscriminado. Dicho de otro modo, ni la extrema derecha ni ETA pusieron en la
diana al mundo del libro en su conjunto, sino sólo a una parte escogida del
mismo: aquella que por una u otra razón les molestaba o no encajaba en sus
estrechos márgenes doctrinales”.
DOS. “Por estas
páginas han desfilado escuadristas de toda índole que odiaban, amenazaban,
pintaban, destruían, asaltaban, disparaban y quemaban librerías. Para algunos
de ellos se trató de un rito de iniciación antes de empezar a matar personas.
Los terroristas causaron un inmenso dolor, pero no lograron ni acabar con este
sector de la cultura ni lograr su finalidad última: la ultraderecha no resucitó
la dictadura franquista y ETA no creó un estado vasco independiente y
étnicamente puro. Su historia fue un fracaso sangriento.”
Hay tres protagonistas sufrientes de
este terrorismo antilibresco, habitualmente citados y mencionados en el libro,
a quienes conozco personalmente y con los que he tenido el gusto de charlar en
ocasiones, José Ramón Saiz Viadero, Fernando Valverde González y Lola Larumbe,
vaya dedicados a ellos mi reflexión acerca de Allí donde se queman libros…
Este texto pertenece a mi artículo ‘Violencia contra las
librerías en la historia reciente de España’, publicado el 9 de junio de 2023
en Nueva Tribuna, que puedes leer completo EN ESTE ENLACE.
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