¿Qué es el aprendizaje por competencias? El aprendizaje por competencias no busca transmitir a los estudiantes toneladas de contenidos enciclopédicos que han de memorizar para superar las pruebas de evaluación. No pretende que esa enseñanza, la recepción de esa transmisión, sea una mera reproducción de contenidos. El objetivo principal del aprendizaje por competencias es que el alumnado haga suya una serie de conocimientos (los interiorice) con la finalidad de ser capaz de aplicarlos a la hora de resolver problemas, afrontar retos, alcanzar metas. Y su segundo, y no menor, objetivo es que quienes estudian, quienes aprenden, quienes son educados por competencias, se apropien de saberes de diversa índole con los que puedan continuar aprendiendo por sí mismos toda su vida (escolar o no).
El español Javier Valle, un
prestigioso especialista en educación (profesor de la Facultad de Educación de la
Universidad Autónoma de Madrid), nos aclara que el aprendizaje por competencias
no es algo nuevo que no existiera hasta la reciente aplicación de la más
reciente ley educativa española (la LOMLOE). Antes bien, ya hace cinco
décadas que la propia Unesco lleva difundiendo este enfoque educativo, en
tanto que la OCDE hace lo propio desde hace cuatro y para la UE es algo asumido
desde hace más de quince años. “Lo que sí es nuevo es que España se suba
finalmente a la corriente educativa mayoritaria en el mundo desarrollado”, nos
dice Valle.
Como Valle, muchos de los adalides del
aprendizaje por competencias proponen que el currículo educativo no se organice
en las tradicionales asignaturas (Matemáticas, Lengua, Ciencias Naturales, Historia…),
sino por medio de los llamados ámbitos. Entendiendo por ámbito
cada uno de los digamos estantes móviles (lo de estantes móviles es mío)
en que encajar sin estrecheces ni disfuncionalidades cada una de las ocho
competencias clave en que se admite internacionalmente que se tiene que
dividir el grupo de saberes básicos convenientes para una correcta
enseñanza-aprendizaje. Un modelo de aprendizaje, el competencial, ideado para
que la consecución de una de estas aptitudes contribuya a la obtención de las
demás.
Esas ocho competencias básicas son las que
siguen.
1. Competencia en comunicación lingüística.
2. Competencia plurilingüe.
3. Competencia matemática y competencia en ciencia,
tecnología e ingeniería.
4. Competencia digital.
5. Competencia personal, social y de aprender a aprender.
6. Competencia ciudadana.
7. Competencia emprendedora.
8. Competencia en conciencia y expresión culturales.
Las dificultades con las que se encuentra el
modelo competencial se deben especialmente a “nuestra tradición educativa”,
le leo a Javier Valle, quien la define como “latina, napoleónica y
mediterránea, academicista, ilustrada y muy basada en la memoria”. Heredero del
sistema educativo napoleónico francés, el nuestro es “un sistema muy ilustrado,
muy enciclopedista, basado en transmitir una información academicista de manera
memorística”. Algo en lo que diferimos taxativamente de otra tradición europea,
la educativa sajona y nórdica, “que parte más de los gremios profesionales y
está mucho más orientada a trasmitir la práctica de la acción educativa”. Enciclopedismo
frente a auténtica acción educativa. Memoria (sobre todo, casi únicamente) versus
profesionalismo cívico.
El principal problema de lo que Valle llama
“el paradigma competencial” es que una de sus exigencias, quizá la más
importante, es que el profesorado que se necesita para que el aprendizaje por
competencias funcione es un profesorado que sea capaz de trabajar “cooperativamente
y de manera colegiada” en “proyectos interdisciplinares”. La formación de
los maestros, maestras, profesores y profesoras está en el núcleo del principal
escollo de todo esto. Y sin ella nada tiene sentido. “El corporativismo
disciplinar de nuestra tradición histórica no es fácil de cambiar, pero hay que
hacerlo, porque no ayuda a las jóvenes generaciones”, sentencia Javier Valle. (Para
que nos hagamos una idea de la dimensión del combate, algún pedagogo de mucho
éxito ha dicho en público que “el profesorado ha de negarse a hacer estas ‘formaciones’
que son reeducaciones sectarias”).
En resumidas cuentas, como afirma Iolanda Guevara, «aprender de
forma competencial quiere decir que aprendes y no te olvidas, como a ir en
bicicleta».
[Todas las citas explícitas, salvo la penúltima, un tuit de Andreu Navarra publicado el 9 de noviembre de 2022, y la última, unas declaraciones de Iolanda Guevara a El Diario de la Educación del 20 de octubre del mismo año, son de la entrevista que Ignacio Zafra le hizo a Javier Valle para El País y se publicó el 8 de noviembre de 2022].
Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.