Este es el camino. A mí, que de La Guerra de las Galaxias (soy de la quinta 'fundacional', no digo, no llamo a la saga Star Wars) sólo aguanté las tres primeras (que ya no son las tres primeras, lo sé), The Mandalorian me ha encantado. Es un western espacial (y especial) básico, sin profundidad, somero y entretenido: cine sin objetivos intelectuales, maravilloso. Como dice Patricia Rubiera González, “cine para disfrutar: el mejor”.
The Mandalorian (en puridad, Star Wars: The Mandalorian) es una serie de televisión estadounidense cuya primera temporada fue estrenada en Estados Unidos en 2019 y en España y Latinoamérica en 2020. Clara y explícitamente deudora del universo creado por George Lucas, su argumento transcurre poco tiempo después de los avatares de la tercera película rodada de la saga (El retorno del Jedi, estrenada en los cines en 1983), y su factótum es Jon Favreau (guionista con Rick Famuyiwa y Christopher Yost, basándose en personajes y ámbitos propiedad de Lucas, muy reconocibles, y desarrollador de la historia, además de coproductor ejecutivo junto a Dave Filoni y Colin Wilson y director de algunos de sus capítulos, como lo son el propio Filoni o Taika Waititi, entre otros).
De los
actores poco puedo decir y nada digo. La música ha sido compuesta por Ludwig
Göransson y la espectacular fotografía corre a cargo de Greig Fraser y Barry
Idoine.
La segunda
temporada, compuesta también por otros ocho episodios de una duración de unos
50 minutos cada uno, se estrenó en los últimos meses de 2020. Repiten como
directores los ya citados y Rick Famuyiwa y Bryce Dallas Howard, pero también
realizan algunos capítulos Peyton Reed, Robert Rodriguez y Carl Weathers.
Las trece
horas de las dos temporadas de esta serie magnífica no te ayudarán a comprender
la realidad, porque son pura evasión, son el auténtico objetivo con el que uno
se sentaba en su infancia a ver las series de televisión, las películas, para
disfrutar entretenido de una maravillosa suspensión de la credulidad. ¡Qué
lástima que no me hayan servido para lo que me servía ver las series de mi
infancia, las películas de mi infancia: para bajar a la calle y jugar con mis
amigos recreando con nuestras propias ganas de vida las aventuras que habíamos
disfrutado ante la televisión, ante la pantalla de un cine (el Montecarlo, el
América, el Alix, el Suances…)!
Como novedad de la saga de la Guerra de las Galaxias/Star Wars, creo que es muy destacable el hecho de las (muchas) mujeres (muy) empoderadas, como se dice ahora, que pueblan The Mandalorian. Y un clásico: soldados imperiales muriendo a diestro y siniestro. ¡Ojalá los futuros soldados de los totalitarismos por venir sean tan torpes como estos soldados blancos que siempre son eso, blancos fáciles!
¡Que la
fuerza te siga acompañando!
He
hablado.
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