Aprovecho mi lectura del libro de Rosabel Rodríguez, Rocío Salas y
Guillermo Lladó: Aprender todos juntos es posible. Estrategia de
Programación Multinivel (Santillana Educación, 2020) para reflexionar con
ellos sobre el sistema educativo (uanmortaim).
Ojo, estamos ante un libro donde se mantiene que “el docente no debe ser
un expositor de conocimientos (la información ya no se encuentra en el docente,
y no pasa de profesor a pupilo), sino un organizador y dinamizador de los
aprendizajes, en plural, cediendo el protagonismo a su alumnado”.
Yo aviso.
¿Qué hay que conseguir, la igualdad… o la equidad?
Si la equidad es la que permite que cada uno obtenga lo que necesita, y
la igualdad la que busca que todos reciban el mismo trato sin considerar las
diferencias, ENTONCES…
¿A cada alumno se le debe exigir ÚNICAMENTE aquello que pueda dar, como
mantienen los autores?
En este libro se afirma que sí:
“El aprendizaje debe
plantearse desde la equidad, buscando el desarrollo máximo de las
potencialidades, pidiendo a cada alumno o alumna aquello que es capaz de dar,
permitiendo que cada cual dedique el tiempo necesario a las actividades que
precise realizar, sin plantearle las de un nivel superior hasta que no haya
certeza de asimilación de las de nivel inferior (y quizá nunca llegue a
realizarlas, ni tiene porqué hacerlo).”
Los autores consideran que “la escuela debe adaptarse a todos los
estudiantes, respetando sus diferentes ritmos, intereses, capacidades y su
derecho a ser diferentes”.
La taxonomía de Bloom
En su dimensión cognitiva, la llamada taxonomía de Bloom (una teoría
educativa creada a mediados del siglo XX por el pedagogo estadounidense
Benjamin Bloom para evaluar el nivel cognitivo adquirido en un área de
conocimiento) reconoce la necesidad de un avance jerárquico en la adquisición
del conocimiento.
Los pasos son recordar, entender (comprender), aplicar, analizar, evaluar
y crear. Se trata de lograr ser capaz de recordar, entender (comprender),
aplicar, analizar, evaluar y crear: para poder entender un concepto hay que
recordarlo (¿qué), antes de aplicarlo hay que entenderlo (¿cómo?),
para ser capaz de analizarlo antes hay que aplicarlo (¿para qué?), antes
de evaluar su impacto hay que analizarlo (organizarlo), y para ser
finalmente capaces de crear algo hay que saber evaluarlo (comprobarlo).
Es decir, su objetivo es pasar del saber-conocer al saber hacer.
En esta dinámica, los autores consideran que “el docente debe ser un
facilitador de aprendizajes, debe buscar la cohesión de grupo, el respeto a las
diferencias, el trabajo en equipo y la asunción de unos objetivos que sean
adecuados a las características de cada estudiante”.
“Una escuela debe ser un lugar para todos los niños, no basada en la idea
de que todos son iguales, sino en la de que todos son diferentes”.
Loris Malaguzzi
“En la medida en que los estudiantes son similares, su plan de estudios
debe ser similar. En la medida en que son diferentes, su plan de estudios debe
ser diferente”.
Lannie Kanevsky
[arte de Javier Royo]
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