-A ver chicos.
-¡Ha dicho haber, ha dicho haber, chicos!
-¿Quién ha dicho haber? Yo he dicho a ver. A ver chicos.
-¿Qué quiere que veamos, sita Laurita?
-Me gustaría que vinieseis conmigo al pasado.
-De las dos formas.
-Formas o maneras.
[La profesora Laura Rubiñán empieza a ponerse nerviosa, pero sin alterarse. Ella nunca se altera. Del todo, no. En la clase, los niños (y las niñas, sí… y las niñas) sí que están alterados. Del todo, como siempre. Pero eso a ella no la incomoda, más bien es el pan suyo de cada día. Menuda tropa.]
-Formas o maneras, Julianín.
-¿Qué quiere que veamos, sita Laurita? [insiste ahora Luisa Lasa, que se las sabe todas, pero nunca a la primera.]
-Eso te pasa por no escuchar, Luisa. Vamos a ir al pasado.
-Mi papá dice que el pasado no existe. Y mi mamá dijo una vez que el pasado, bien pasado está.
-¿Qué pensáis que es el pasado?... Sí, Pedrito…
[Y Pedrito va con todo, como suele. Como es él. Como viene siendo. Apunta maneras, Pedrito.]
-El pesado de Toñín es el más pesado que conozco.
[Laura Rubiñán sabe que Pedro Almendro no tiene filtro, y su sordera es ya legendaria en la escuela.]
-Pasado, Pedrito, pasado.
[La compañera de Pedrito, Ramona Cuéllar, se lo repite a su manera y Pedrito se enfada porque le tratan como si no oyera bien. Que no oye. Levanta la mano Anselmo García.]
-Sita Laurita, ¿puedo, puedo, puedo?
-Dinos, Anselmo, ¿qué es para ti el pasado?
-Que digo yo que el pasado es lo que nos pasa cuando estamos muertos.
-Lo apunto, Anselmo… Sí, Robert.
[A Robert no le falta la ‘o’ ni nada de eso: se llama Robert, Robert Sellés, y su padre es de Gerona, Girona. Su segundo apellido es Kurtz, su madre no es de Gerona, Girona.]
-El pasado, sita Lurita [se come, como siempre la primera ‘a’ del nombre de su maestra], es lo que nunca termina de pasar.
-Muy bien, muy bien. ¿Dónde has escuchado eso, Roberto [a Laura Rubiñán se le escapa la ‘o’ que no existe en el nombre de pila de Robert Sellés, pero no se corrige, aunque él sí, pero por lo bajini]
-(Robert, me llamo Robert.) No se lo he oído a nadie, lo sé yo de saberlo.
-Quiero que os pongáis todos a escribir las tres líneas de hoy en vuestros cuadernos azules. Tenéis que empezar diciendo “Para mí, el pasado es” y luego ya escribid lo que queráis. Por ejemplo, Roberto [y dale, (y dale, dice otra vez para el cuello de su camisa Robert)], tú tienes que escribir… “Para mí, el pasado es lo que nunca acaba de pasar”. ¡Ah! Y mañana hablaremos de la Historia.
-Termina, sita Laurita. Lo que nunca termina de pasar.
[Hale, ya pasó, lector, la clase no, el vodevil…]
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