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De cuando Franco se exculpó y reinventó


En el año 2015, con motivo del 40 aniversario de la muerte del último dictador español escritor, publicamos en Punto de Vista editores El general se confiesa, una novela breve y magistral del escritor español César Gavela. El propio Gavela escribió sobre ella lo siguiente:

 

“Francisco Franco está de cacería un lugar de la cordillera cantábrica. Estamos en 1964, cuando los 25 años de paz, en la plenitud del dictador. En el monte reflexiona sobre su vida y sus guerras, sobre la política y la historia. Y trata de justificarse. A la vez, hay un niño que pasa las vacaciones en un pueblo cercano y que trata de llegar a Franco para pedirle que saque de la cárcel a su padre, condenado a muerte. El niño se entera de ese viaje de Franco y logra hablar con él. Aunque no consigue su objetivo. Su padre es ejecutado”.

 

Cuando yo le pedí que defendiera su novela ante mí, como editor de Punto de Vista, él me escribió…

 

“La aparición de un Franco lírico, por así llamarlo, es muy novedosa. Pero no es una invención plena del autor de la novela. No, aquel general tenía sus debilidades, era de lágrima fácil que él combinaba con la crueldad más despiadada. Esa doblez enorme queda reflejada en el libro. También, muy especialmente, su difícil relación con su padre, su amor intenso a su madre, aspectos esenciales de la biografía de Franco, como bien saben sus mejores estudiosos. Franco habla sobre todo en monólogos; creo que esos monólogos encajan muy bien con la verdad más profunda del protagonista. Hay más personajes, pero principales solo tres o cuatro: Un militar de la escolta de Franco que será quien consiga la inusual entrevista entre el dictador y el niño, la madre de éste, su padre condenado a muerte…”

 


El libro empieza con una frase, inventada, que el autor le atribuye al dictador. Pero sin indicar que es él el autor, “no hace falta obviamente. Es como un pórtico. Dice así”:

 

“Un caudillo mira desde fuera. Desde otro hombre, que también es el mismo. Eso le otorga gravedad a cada paso, a cada palabra y cada gesto. Yo siempre me miro de ese modo”.

 

El general se confiesa es una novela ambiciosa, de depurado lenguaje, que indaga en un territorio lleno de minas. Porque la literatura es búsqueda y riesgo; es mirar de otra manera. También es, de alguna manera un resumen del franquismo: una inesperada y original metáfora de un régimen corrupto, cruel, clasista e injusto. Pero también paternalista y de avances sociales a partir de los años cincuenta. La voz del dictador, que se exculpa y reinventa, que sueña y magnifica, encuentra su contrapunto en la historia bella y doliente que protagoniza un niño que quiere salvar a su padre de la muerte.

 

Gavela, nacido en Ponferrada en 1953, fallecido en Valencia en 2020. Había publicado antes de El general se confiesa cinco libros de cuentos (Pobres del Sil, 1989; Cuentos de amor y del norte, 2005; El camino y otros pasos, 2012; Nor Noroeste, 2013; y Braganza, 2015), y cinco novelas: La raya seca (1996) El puente de hierro (1998), El obispo de Cuando (2002), La sagrada familia (2004, con Alberto Gimeno) y De Ricardo Muñoz Suay (2006). Asimismo, el ensayo Ramón Carnicer (1993, ampliado en 2012) y el libro de artículos literarios Un hombre y un gato de Valencia (2006). Ganó varios premios de narrativa, el Ciudad de Irún 1995, el José María de Pereda 1998, el Torrente Ballester 2001 y el Ciudad de Valencia en dos ocasiones: 2003 y 2006. Asimismo, el Mario Vargas Llosa-Hoteles NH para libros de cuentos en 2004.

 

[A la memoria de aquel gran autor y aquel extraordinario ser humano que fue César Gavela.]

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