¿Cuánta muerte esconde la calavera de Queipo?
De la Salamanca
de rudillos señoritos a la Sevilla de matarifes señoritingos.
Un viaje
de sangre. La sangre de otros. La sangre de esa gente ferozmente odiada a la
que temer, esa gente indolentemente temida a la que odiar.
Nada es
el odio sin un arma. El de caballería, por ejemplo.
Franco
no me quiere. Pues ahora tendré un nieta que escriba sobre Franco.
Mi
sangre lo puede todo: todo menos la memoria, la buena memoria histórica de la
gente harta del silencio, de su silencio. Harta de que el pasado sea sólo cosa
de los historiadores.
El
pasado, que es de todos, y a todos nos gusta visitarlo de vez en cuando para
traernos algo de gloria y dolor. Los de la gloria su gloria, los del dolor el
suyo.
¿Cuánto
pasado podemos soportar mientras las cunetas tengan todavía a abuelos, a
abuelas, a bisabuelas, a bisabuelos, en los puros huesos de la infinita soledad
del recuerdo teñido de futuro de las nietas y los nietos más o menos llenos de
la (mala) memoria histórica? De la buena memoria de la Historia, los menos.
Queipo
de Llano, Gonzalo Queipo de Llano, venganza fue la tuya, esto es justicia
poética. Una mala justicia poética que ha llegado cuando hemos querido, ahora
que es ya insoportable el dolor de quienes no entienden que las tumbas sagradas
de los golpistas estén a la vista de todos y cueste tanto dar con las pequeñas
tumbas ocultas de los asesinados. De los muertos en vida.
¿Cuánta vida se necesita para que Franco y tú no ganéis la guerra una y otra vez?
Dejemos a los muertos en paz. En paz y en su sitio.
"Me parece que sacar los restos de
Queipo de Llano de la Basílica de la Macarena es justicia. Venganza sería
tirarlos a cualquier cuneta y tener a la familia ochenta años
buscándolos".
Daniel Castro
"Dejemos los muertos en sus sitios". Así podremos hacer memoria de los actos de aquellos muertos. La expresión "Dejemos los muertos.." no ha de significar olvidar aquellos. Porque la memoria histórica es recordar las circunstancias, los actos. Luego vendrán los obreros de la historia, historiadores que nos ayudan a comprender en el fondo, porqué hubo tantas guerras civiles, très guerras carlistas, una guerra civil en el siglo XX, y 39 años de dictadura nacional católica, totalmente anacrónica. Luis Bertrand Paris
ResponderEliminarNo parece que me haya hecho comprender.
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